Una leyenda del Manchester United liquidó a Haaland: "Su juego es muy pobre, es casi como un futbolista de la C"
Pese a ser de los animadores del torneo y dos de los equipos más goleadores de la Premier League, Manchester City y Arsenal disputaron un pálido partido en el Etihad Stadium, en el cual igualaron sin goles. Tras el encuentro, el máximo artillero del certamen fue uno de los más señalados.
Erling Haaland, quien acumula 18 goles en lo que va del certamen inglés, recibió una feroz crítica por parte de una leyenda del Manchester United. Se trata de Roy Keane, quien actualmente se desempeña como comentarista en TV.
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Para comenzar, manifestó: "Los niveles de su juego general son muy pobres, y no sólo hoy. Creo que hay que dejar cosas fuera, cabezazos, lo que sea. En términos de cara al arco, es el mejor del mundo. Pero su juego general para un jugador así es muy pobre. No sólo hoy, tiene que mejorar”.
"Es casi como un jugador de la League Two (la tercera categoría del fútbol inglés), así es como lo veo. Su juego general tiene que mejorar y lo hará en los próximos años”, añadió Roy Keane sobre el juego de Erling Haaland en medio de su trabajo para la cadena Sky Sport.
La historia entre Keane y la familia Haaland
La historia que une al hombre del Manchester United con la familia del noruego data del mes de septiembre de 1997. Sucedió en un partido entre los Reds y el Leeds. Aquella jornada, un cruce entre el mediocampista y Alf-Inge Haaland(padre de Erling), culminó con la rotura del ligamento cruzado del irlandés. Luego de que este cayera al suelo, el defensor se acercó para gritarle que no fingiera, algo que quedó grabado a fuego en la memora de Keane.
Años más tarde, más precisamente en 2001, se escribió un nuevo capítulo de esta novela. Haaland había pasado al Manchester City y el clásico de la ciudad fue el escenario elegido por el hombre de los Diablos Rojos para tomar su planeada venganza.
Con una brutal patada sobre una de las rodillas del defensor, Keane se ganó la tarjeta roja. "Había esperado mucho tiempo. Le golpeé jodidamente duro. El balón estaba allí, creo: 'Toma esta, bastardo. Y no vuelvas a mirarme burlándote de falsas lesiones'. Y que no se pare nunca más sobre mí con desprecio hablando de lesiones falsas. Incluso en el vestuario después, yo no tenía remordimientos. Mi actitud fue, 'a la mierda con él'. Lo que va, vuelve. Se puso sus recompensas sólo. Él me pegó a mí una y mi actitud es ojo por ojo", aseguró tiempo después.