El día que Maradona se peleó con el rival de Nalbandian en el Argentina Open
Diego Armando Maradona siempre fue el más fanático del deporte argentino, pero tenía un amor especial por el tenis y admiración por los tenistas: siempre que pudo, tanto de local como de visitante, asistió a varias series de Copa Davis; incluso a la final de 2016, cuando en Zagreb se hizo justicia y, finalmente, el equipo liderado deportivamente por Juan Martín del Potro levantó la Ensaladera de Plata. Ese mismo fin de semana, el ex futbolista había perdido a un gran amigo como Fidel Castro, pero prefirió quedarse a apoyar a los de Daniel Orsanic.
Pero su mejor anécdota en el tenis se dio en el Argentina Open. En 2008 Diego fue testigo, desde un palco del Court Central, de la victoria de David Nalbandian (11° del mundo en ese entonces ante el italiano Potito Starace (35°) por 4-6, 7-6 (5), 6-4 en los cuartos de final. Maradona alentó de manera incesante, lo que lo transformó en un foco de atención durante las 2 horas y 37 minutos de batalla y una molestia para el jugador visitante.
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"Maradona me insultó desde que comenzó el partido. Diego me hizo perder la cabeza. Me dirigí al árbitro y le dije: ‘O lo callas o le doy con la raqueta en los dientes’", contó Starace en una radio local días después, con una mezcla de pena y enojo por la situación.
¿Por qué apenado? Starace, nacido en Benevento, era hincha de Napoli -donde el astro argentino es el máximo ídolo- y, en consecuencia, acérrimo fanático del 10. Eso fue lo que más le dolió. Incluso, cuando fue a felicitarlo luego de aquella maratón contra Nalbandian, el tano ya se había ido del club, sin intenciones de conocer a uno de sus referentes.
El Rey David, que venía de meses de gloria tras ganar de manera consecutiva los Masters 1000 de Madrid y París-Bercy, en octubre de 2007, ganaría el torneo tras vencer en la final a José Acasuso. No obstante, la historia de Maradona y Starace, que en 2018 fue suspendido por 10 años después de ser descubierto culpable de arreglo de partidos, continuaría.
Enterado de las declaraciones del italiano, Diego le envió una camiseta firmada a modo de disculpas. Una acción bien maradoneana, acorde a las que acostumbraba el ídolo argentino hasta el último día de su vida. Por supuesto que fue bien recibida por Starace… Cómo iba a rechazar semejante regalo de su ídolo.
Dejar la vida alentando a un argentino, cruzarse con el rival, pedir disculpas y regalar una gran historia… Más Diego Armando Maradona no se consigue.