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Los 7 datos poco recordados del polémico Vélez-Huracán de 2009

Se recuerda el gol de Móralez, pero no así el contexto de Gripe A que casi obliga a un partido sin público, el granizo que lo interrumpió, la arenga de Cappa o que Brazenas no estaba apto físicamente.

La definición de la Liga Profesional tendrá como plato central un partido al que lo rodea muchísima expectativa. Aunque Talleres (48) puede también coronarse, todas las miradas estarán puestas sobre Huracán (46) y Vélez (48), que este domingo 19.30 en el José Amalfitani jugarán un partido de desenlace como aquel inolvidable que decretó al Fortín campeón del Torneo Clausura 2009, marcado por el polémico arbitraje de Gabriel Brazenas. Con nitidez se recuerda el controversial gol de Maximiliano Morález que le dio el título a Vélez, pero aquella tarde tuvo muchísimas anécdotas que merece la pena recordar: granizo, una epidemia y un gol mal anulado, entre otras.

La Gripe porcina

El invierno de 2009 en Argentina estuvo condicionado por una epidemia de Gripe porcina, o Gripe A, que obligó a cerrar colegios y resguardarse en los hogares. De hecho, poco antes de aquella 19º fecha del Clausura, no se sabía si el Vélez-Huracán se jugaría con público y se especuló con que el ministro de Salud Juan Manzur decretara una emergencia sanitaria. Pero luego de una reunión con los dirigentes de ambos clubes se decidió que el partido contara con los fanáticos y se desarrollara con normalidad, aunque abundarían los barbijos en las tribunas.

Mirá el informe de Líbero

Gol mal anulado a Huracán

A los pocos minutos de partido, la primera polémica. El juez Brazenas cobró una falta en favor de Huracán por una infracción de Sebastián Domínguez que no había existido. Llegó el centro al área, la defensa del Fortín se adelantó para dejar fuera de juego a los quemeros y Eduardo Domínguez metió un cabezazo que significaba el gol de Huracán. Pero el juez de línea Ricardo Casas levantó el banderín acusando posición adelantada. La repetición mostró a Domínguez claramente habilitado por Víctor Zapata.

Granizo a los 20 minutos

Poco se recuerda que, a los 20 minutos, el árbitro Gabriel Brazenas debió interrumpir el partido porque un granizo, que vino acompañado de algo de lluvia, acechó el Estadio José Amalfitani. “Un partido de fútbol no vale un ojo”, se justificó Brazenas para detener el partido. Debieron retirarse las piedras una por una y luego de una limpieza del campo de juego, el juez les comunicó a ambos entrenadores, Ángel Cappa y Ricardo Gareca, que se reiniciaría el encuentro.

El gol de Morález es lo más recordado de una tarde que tuvo absolutamente de todo. (Foto: archivo)

El arquero que se iba a ir River

En el primer tiempo, Vélez tuvo un penal a favor y la chance de abrir el marcador, pero Gastón Monzón le detuvo el remate a Hernán López. El arquero quemero tenía 22 años y había mostrado un gran nivel a lo largo del torneo. Tenía proyección. Sin embargo, su destino quedaría marcado por la jugada de la gran polémica, en la que Morález convirtió el 1-0 con Monzón en el suelo, acusando una infracción previa de Joaquín Larrivey. Carlos Babington, entonces presidente de Huracán, confesó una vez: “Pagó muy caro eso (Monzón). Passarella lo quería para River. Me lo había dicho. Yo se lo iba a dar después del partido. Pero después no me lo pidió más”. Curiosamente, desde entonces la carrera de Monzón fue en pronunciado descenso: errores en la B Nacional con Huracán que le valieron críticas y aventuras por equipos de menor prestigio del ascenso argentino, como Tristán Suárez, Deportivo Armenio, Midland, Dock Sud, Excursionistas, General Lamadrid, entre otros.

Gastón Monzón, otro cuya carrera quedó marcada por aquel partido.

La arenga de Cappa

El Huracán de Cappa es recordado por los hinchas del fútbol argentino por el nivel de juego que supo mostrar en aquel subcampeonato y por un estilo que replicó a los mejores equipos de César Luis Menotti, su referente. En la previa del duelo con Vélez, el DT quemero valoró la “reivindicación” de su estilo y les dedicó emocionado unas palabras a sus jugadores: “Lo único que me sale es agradecerles. Porque la pasamos muy bien y porque llenaron de orgullo a todo el fútbol argentino, a sus familias, a todos, y eso es importantísimo. Llenaron de felicidad a la gente y reivindicaron el estilo nuestro, el fútbol que tanto queremos. Y gracias porque me hicieron a mí mejor entrenador”.

La confesión de Arano

Uno de los errores arbitrales más granes de aquel partido, aunque hubiera quedado en segundo plano, fue un penal de Carlos Arano sobre Fabián Cubero que no se sancionó. El defensor de Huracán se tiró con ambas piernas dentro del área y no estuvo lejos de provocarle una severa lesión al Poroto. Ni el árbitro Brazenas ni el línea Casas consideraron que la jugada ameritaba cobrar penal y el encuentro se retomó con un saque de arco. Evidentemente, merecía penal y expulsión. El propio Arano reconoció más tarde, sin pudor alguno: “Lo fui a romper (a Cubero)”.

Mirá el penal no sancionado

Brazenas no tenía el alta física

La polémica reinó luego del partido por tantas jugadas controvertidas. Pero también es cierto que la designación de la AFA de Gabriel Brazenas, ya en la previa, había generado mucha polémica. El árbitro venía de tiempo sin dirigir y no tenía el alta física; algo que confesaría el propio Guillermo Marconi, exjefe de árbitros. Casualidad o causalidad, su desempeño durante el duelo entre Huracán y Vélez luego fue pésimo. Y, desde entonces, Gabriel Brazenas nunca más volvió a dirigir un partido oficial en el fútbol argentino.