Chile lo ganaba al minuto, se durmió y Brasil se quedó con un triunfazo como visitante
Por la novena fecha de las Eliminatorias Sudamericanas, en tierras chilenas, hubo duelo de necesitados. Chile, que llegaba con ocho partidos sin triunfos y Brasil, que tras el empate de Venezuela estaba en puesto de Repechaje, se vieron las caras en el estadio Nacional Julio Martínez.
Al minuto de juego, el dueño de casa logró abrir el marcador y sorprender a propios y extraños. Felipe Loyola, jugador de Independiente de Avellaneda, envió un centro lateral al segundo palo y apareció Eduardo Vargas para cabecear a la red y desatar la locura de los presentes.
El estallido en las tribunas fue casi más de sorpresa que de alegría: unos y otros se miraban con cara de estupefacción. Ni la hinchada local, que casi llenó el estadio, ni las decenas de brasileños, encerrados en una jaula al lado de la tribuna principal. Ni siquiera Gareca podía creer lo que veían sus ojos.
El gol del triunfo de Brasil
A Brasil, sin embargo, la palidez le duró 20 minutos: los que necesitó para entender que la presión alta de los rivales era desordenada y a Lucas Paquetá a comprender que con un poco de juego y toque rápido era suficiente para neutralizar la escasa pólvora chilena.
Al borde del descanso, apareció la figura de Igor Jesus, el espigado delantero de Botafogo, que celebró con un esplendido cabezazo su soñada titularidad con la Verdeamarelah, por delante de la figura de Endrick, la nueva joya que viste la camiseta del Real Madrid.
Dorival le dio el arrebato final: un último acelerón para la Brasil más pálida que encontró en Martinelli el arsenal que necesitaba en la banda, y el fuego definitivo en otro que se destaca en Botafogo, líder del Brasileirao. Luiz Henrique, con una gran maniobra individual, encaró de derecha al centro y, de zurda, le dio la agónica y necesaria victoria a la Selección de Brasil.
Fuente: EFE