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Rugby: la gira de Sudáfrica por Nueva Zelanda que casi desata una guerra civil

En 1981, los Springboks visitaron el país de los All Blacks: disputarían 16 partidos, tres de ellos ante los de negro, pero las protestas de activistas anti Apartheid provocaron un caos extremo.
Avio´n piloteado por activistas sobrevuela sobre el estadio del ultimo test match de la gira Foto: Staff Photographer
Avio´n piloteado por activistas sobrevuela sobre el estadio del ultimo test match de la gira Foto: Staff Photographer

Hablar de Springboks y de All Blacks es inmediatamente pensar en dos de los seleccionados de rugby más exitosos a lo largo de la historia, los más poderosos físicamente y quienes han ganado la mayor cantidad de títulos mundiales (¡3 cada uno!), dirimendo este próximo sábado desde las 16:00h en Saint Denis la décima edición del máximo certamen internacional.

La primera vez que se vieron las caras fue en 1921, cuando los africanos emprendieron una gira por Oceanía en la que disputaron 24 encuentros, mientras que los kiwis devolvieron la visita siete años más tarde. En ambos casos, no se sacaron diferencias: se repartieron victorias, triunfos y hasta un empate 0-0.

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Sin embargo, tras el triunfo del Partido Nacional sudafricano en las elecciones presidenciales de 1948 se formalizó el régimen de segregación racial denominado “Apartheid” y con el correr de los años el mundo, en especial el deportivo, comenzó a tomar medidas de protesta sobre este accionar racista llevado adelante por el Estado del país africano.

Si bien rugbísticamente ambos países continuaron con un vínculo permanente, algo se rompió en una gira neozelandesa en 1960, donde por las leyes dispuestas por el gobierno sudafricano, los All Blacks no podrían alinear jugadores de orígen maorí, etnia que suele ser una parte importante de los equipos de negro. Esto acrecentó las críticas en ese país, con “No maoris, no tour” como lema, aunque no pudieron cancelar ese viaje, pero si desbarataron la idea de una nuevo visita en 1967, mientras que la de 1973 también fue dada de baja.

La bomba de harina arrojada durante el u´ltimo partido del tour en el Eden Park, que impacta sobre el pilar Gary Knight. (Foto: Stuff)

No obstante, el disconformismo de los activistas anti Apartheid fue escalando, en especial luego que el gobierno de Nueva Zelanda suscribiera al Acuerdo de Gleneagles, en el que se desalentaba a competir deportivamente ante equipos sudafricanos mientras se mantuviera el sistema de segregación racial, pero esto fue desoído por la Unión de Rugby, la cual comenzó con la organización de una serie de encuentros para 1981.

Ese hecho fue el germen de una gran acción de protesta, y tras la frustada protesta en el encuentro inicial en Poverty Bay, fue en Hamilton, sede del segundo partido de este viaje, donde 350 manifestantes accedieron al campo de juego, y sumado a la amenaza sobre una avioneta robada que se acercaba sospechosamente a sobrevolar la zona del estadio, dieron por suspendido el match. Cuentan testigos que los presos políticos en la famosa cárcel sudafricana de Robben Island, entre ellos un Nelson Mandela ya que llevaba 18 años en prisión, festejaron este hecho, golpeando los barrotes de las celdas.

350 manifestantes tomaron el campo de juego en Hamilton, mostrando su protesta anti Apartheid ante el mundo. (Foto: Stuff)

Reprobados por los fanáticos del rugby, los activistas mantuvieron una fuerte presencia durante todo este viaje del conjunto sudafricano con acción directa, sufriendo una fuerte represión policial en Wellington, invadiendo el campo de juego en Christchurch pero desalojados por las fuerzas de seguridad y por los espectadores, aunque el punto culmine de este accionar fue en el mítico Eden Park de Auckland, escenario del partido despedida entre ambos seleccionados, donde un avión Cessna 172 voló sobre el campo de juego a baja altura y arrojó “bombas de harina”, bolsas plásticas rellenas que al explotar generaban una gran nube de polvo, sumado al vandalismo que sufrieron plantas transmisoras del partido en varias ciudades del país, cortando la señal televisiva del partido.

Más allá de las protestas puntuales contra el Apartheid sudafricano, estos movimientos despertaron en Nueva Zelanda un profundo tiempo de reflexión sobre el racismo y la discriminación que padecían las minorías dentro de su propio territorio, en especial hacia los maoríes, las cuales fueron paulatinamente ganando poder.

Los manifestantes, equipados para resistir la represio´n y con un claro mensaje hacia los Springboks, vuelvan a su casa. (Foto: Photosport)

Volviendo a lo rugbístico, la Justicia de ese país detuvo una gira programada hacia Sudáfrica en 1985, y fue recien en 1991, en donde el Partido Nacional derogó la ley de segregación racial, conduciendo la historia hacia unas elecciones donde se proclamó a Nelson Mandela como Presidente, regresando los Springboks al mapa del rugby internacional, organizando y ganando el Mundial, ni más ni menos que ante los All Blacks de Jonah Lomu.

Los activistas anti Apartheid irrumpen en el estadio de Hamilton y se suspende el encuentro. (Foto: Waikato Museum)
La bomba de harina fue un cla´sico me´todo de protesta, y en Auckland fueron arrojadas dentro del campo. (Foto: Stuff)

*Por Patricio Fernández.