La lapidaria respuesta de la esposa de Di María al futbolista francés que lo denigró: “Ángel te puede…”
Jorgelina Cardoso nunca se guarda nada en sus redes sociales, y mucho menos cuando tocan a Ángel Di María, su marido y padre de sus hijas. En los últimos días, Adil Rami se volvió un "enemigo" para la Selección argentina por sus dichos contra el Dibu Martínez, algo que se volvió tendencia desde Europa. El francés campeón del mundo en Rusia 2018 insultó al arquero argentino, por lo que el Fideo salió al cruce. Sin embargo, el de la Juventus no esperaba que el defensor le cantara retruco. Precisamente, eso fue lo que desató la bronca de la mujer del futbolista rosarino.
"El Dibu es el mejor arquero del mundo. A llorar a otro lado", lanzó Di María en una publicación de Olé que recopiló la frase del jugador galo sobre Martínez, a quien definió como "la mayor mierda del fútbol y el más odiado". Ante la respuesta del ex PSG, Rami apuntó contra este: "¿Me enseñás a llorar, Ángel?", escribió junto a cuatro imágenes del 11 de Argentina lagrimeando.
Pero Cardoso dijo no va más. Desde su cuenta de Instagram, la madre de Pía y Mía Di María atacó con todo a Rami, único jugador de campo en no jugar ni un minuto en Rusia 2018. A través de sus historias, la rosarina disparó contra el francés con temas de su vida privada, pero también con fútbol: "Ángel te puede enseñar a llorar, a tratar como un caballero a una mujer y a hacer goles en las finales. Feliz año nuevo, genio". Durísimo.
Junto al mensaje directo al francés, Cardoso acompañó con varias capturas de las noticias de los últimos días. Sin embargo, también publicó una nota sobre el pasado violento de Rami, algo que los argentinos descubrieron cuando este empezó a disparar contra los campeones del mundo.
En 2019, Rami se separó de Pamela Anderson, la reconocida modelo y actriz canadiense. Con el tiempo, la mujer de 55 años acusó al jugador de haberla golpeado y de llevar una doble vida: "Monstruo, sociópata y narcisista. Cuando me aplastó las manos, especialmente la derecha, hasta rompérmelas, me tomó seis meses ir al doctor. Le dije que sentía como si fuera artritis, no podía decirle al doctor que había sido él quien me hirió, aunque sí se lo conté a su hermana y al conserje del Olympique de Marsella. No podía escribir o abrir una botella sin dolor. Los últimos dos años de mi vida fueron una gran mentira. Me estafaron, me hicieron creer que teníamos un `gran amor´. Estoy devastada al descubrir en los últimos días que estaba viviendo una doble vida".