Argentina llega a la final como un equipo completo
Desde el inicio del proceso mundialista hasta la gran imagen en la semifinal, la Selección argentina dio muchos pasos hacia delante para plantarse en la final del domingo. No sólo en cuanto al camino competitivo, al terminar las Eliminatorias sin perder y levantar dos trofeos, sino también en lo futbolístico. Del 4-4-2 rígido de la primera fecha clasificatoria ante Ecuador al 4-4-2 más flexible y armónico contra Croacia, hubo un cambio de nombres (apenas repitieron cinco jugadores) y de propuesta.
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En ese recorrido, el mismo Lionel Scaloni ha reconocido la transformación. En su presentación como entrenador interino, en 2018, aseguró: “El fútbol está yendo por el lado de las transiciones rápidas, que es lo que a mí me gusta. Un fútbol más vertical, para robar y llegar rápido al área rival. Creo en un fútbol directo, con futbolistas que sepan jugar al espacio”.
Casi cuatro años después, antes de enfrentar a Venezuela y con la evolución completa, señaló: “El equipo fue mutando, porque empezamos jugando de una manera un poco más vertical. Pero cuando ves los futbolistas que tenés y los que mejor juegan lo hacen de una determinada manera, ahí es donde el entrenador tiene que decir: ‘Bueno, pongo a estos jugadores porque creo que son los mejores’”.
Los cambios empezaron por favorecer asociaciones al asentar un mediocampo complementario de buen pie y dinámica, con esas características para los titulares (Rodrigo De Paul, Leandro Paredes y Giovani Lo Celso) y sus reemplazos (como Enzo Fernández o Alexis Mac Allister), y terminaron por adaptar al equipo a distintos momentos. Aquello le permitió dominar desde la tenencia con naturalidad, al rodear de socios a Lionel Messi sin perder explosión y desequilibrio (con Nicolás González, Ángel Di María o, ahora, Julián Álvarez).
Aun así, Argentina no perdió la capacidad para atacar de manera directa cuando lo necesitó, como hizo en los goles contra Croacia (en el primero, para llegar al penal). Además, combina esas variantes ofensivas con una versatilidad defensiva que le permite
adaptarse a la circunstancias del partido y a las virtudes del rival. Con diferentes esquemas, intentando recuperar más adelante o más atrás, la Selección confía en sus herramientas para evitar que le creen peligro: en el torneo, es el equipo al que menos le
rematan por partido.
Por esa mezcla de una identidad camaleónica, destacados puntos individuales y un excelente ambiente grupal, la albiceleste logró recomponerse del mal debut y llegar en alza a la final.
*Lucas Marinelli, periodista deportivo.



