Superliga, crónica de una revolución: ¿proyecto real o extorsión?

Superliga, crónica de una revolución: ¿proyecto real o extorsión?

Los 12 clubes más poderosos del planeta anunciaron la creación de la Superliga europea, un torneo de ricos que, de concretarse, cambiará para siempre la historia del fútbol mundial. ¿Qué hay detrás de la iniciativa? ¿Es una estrategia para extorsionar a la UEFA? Crónica de una revolución.

Lucas Burgoa

Lucas Burgoa

El proyecto, como idea, no es nuevo. Se viene hablando del mismo desde la década del '90. Pero siempre fue eso, una idea, un sueño de los clubes de la élite europea, una utopía. Hasta ayer, cuando 12 de los clubes más poderosos del planeta anunciaron la creación de la Superliga pese a las advertencias de la UEFA y de la FIFA de que se exponen a graves sanciones como, por ejemplo, no poder competir en torneos domésticos ni en copas internacionales y, además, prohibirle a sus futbolistas jugar para las Selecciones del Viejo Continente.

Real Madrid, Barcelona, Atlético de Madrid (España); Juventus, Milan, Inter (Italia); Arsenal, Chelsea, Liverpool, Manchester City, Manchester United y Tottenham Hotspur (Inglaterra) son los clubes que se le plantaron a las dos entidades más fuertes del fútbol mundial y van por todo, aunque podría haber dobles intenciones.

Conor Pope, de la prestigiosa revista Four Four Two, realiza un repaso para entender cómo se fue gestando esta idea. Todo comenzó en marzo de 2019, con una reunión entre los clubes de la élite europea para discutir reformas en la Champions League. La idea, que sigue en pie y podría ser anunciada hoy, es que la misma deje de tener formato de copa para tener el de una liga.

El tiempo pasó sin mayores novedades y en octubre del año pasado apareció un actor que, finalmente, terminó siendo protagonista: el banco estadounidense JP Morgan, dispuesto a financiar una especie de Premier League europea pensada para 18 equipos y que iba a comenzar en 2022.

EFE

Apenas unos días después de la irrupción de la entidad financiera, Josep María Bartomeu renunció a la presidencia del FC Barcelona en medio del escándalo que generó al provocar que el máximo ídolo, Lionel Messi, pidiera rescindir su contrato. Al anunciar su dimisión, el ex mandatario Culé informó que el club había "aceptado una propuesta para participar en una futura Superliga europea".

En enero de este año trascendió un posible formato, que hablaba de 15 miembros fundadores para disputar una liga a partir de la temporada 2022/23. Cada uno de ellos debería pagar una inscripción que ronda los 360 millones de euros, con la promesa de empezar a ganar casi 250 millones de euros por año.

Anoche se hizo el anuncio y el fútbol mundial se vio revolucionado. La mayoría de las voces son críticas, incluso de los mismos hinchas de los clubes involucrados, quienes de momento son los únicos que se muestran a favor del proyecto y tienen todo encaminado: JP Morgan confirmó que será el encargado de financiar la Superliga, y según el diario catalán Mundo Deportivo, lo haría junto a Key Capital, una sociedad vinculada a Borja Pardo, amigo personal de Florentino Pérez, presidente del Real Madrid, uno de los principales impulsores del campeonato.

Pero no hay que descartar que detrás de todo esto se encuentren, en realidad, otras intenciones. Con el dinero que hay sobre la mesa, las posibilidades son concretas, sin embargo Conor Pope explica que la fecha en la que hicieron el anuncio no fue elegida al azar, y este mismo lunes podría haber novedades.

Los cambios que se pretenden hacer en la Champions League y que fueron discutidos en marzo de 2019 iban a ser confirmados a comienzos del presente mes de abril, sin embargo se pospuso y el anuncio de la UEFA debería ser este mismo lunes.

Por eso, quizá hacer público un día antes la creación de la Superliga sea una estrategia de los principales clubes del Viejo Continente para extorsionar a la UEFA y exigirle más ingresos de los que ya obtienen, sobre todo en concepto de premios en la Champions League.

Desde principios de 2019 hasta el comienzo de este año, los clubes implicados esperaron algún guiño de la UEFA en ese sentido, entendiendo que sus costosísimos equipos son los atractivos principales de la mejor competencia de fútbol del planeta, y como no lo obtuvieron, dieron este golpe sobre la mesa.

La jugada es más que arriesgada, pero el proyecto ya está armado y la guerra promete más batallas. Pase lo que pase, el fútbol nunca volverá a ser lo que fue.

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