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Javier Aguirre acarició la heroica pero se quedó con las manos vacías

El Leganés de Javier Aguirre estuvo muy cerca de lograr la épica frente al Real Madrid. Igualó 2 a 2 ante el campeón y tuvo varias ocasiones de anotar el gol del triunfo que lo hubiese salvado del descenso, pero no pudo ser.

El Leganés certificó su descenso a la Segunda División de España al no conseguir imponerse al Real Madrid en el estadio de Butarque, tras empatar 2 a 2 en un duelo donde dio tuvo opciones hasta el último instante pero el equipo del mexicano Javier Aguirre no pudo concretar el objetivo.

Al conjunto Pepinero no le quedaba otra que jugársela a todo o nada contra el campeón si querían asegurar la permanencia, algo que no dependía sólo de sí mismos ya que estaban obligados a ganar y esperar que Celta de Vigo no le ganara al Espanyol. Parecía un milagro, pero el resultado del otro partido se dio y el trámite del propio les permitió ilusionarse.

La necesidad del anfitrión marcó los primeros minutos, aunque no tardó mucho el Real Madrid en demostrar que no había llegado a pasearse. Una falta lateral ejecutada con precisión por Isco al corazón del área encontró solo a Sergio Ramos, quien de cabeza puso por delante a los suyos a los 9 minutos.



Leganés encontraría el empate justo antes del descanso. Un cambio de juego de derecha a izquierda encontró a Jonathan Silva, quien filtró la pelota entre los defensores. Apareció entonces Bryan Gil para pegarle casi sin ángulo y sorprender a Areola por debajo de las piernas.



En el complemento al Real Madrid se lo vio más cómodo, lo que generó cierta incertidumbre al rival y tuvo sus frutos a los 7 minutos cuando una pérdida en la mitad de la cancha le dejó la pelota a Isco, quien metió el pase en profundidad para un Marco Asensio que no perdonó en el mano a mano.

No faltaban las ganas pero sí fallaba la puntería mientras la esperanza languidecía con el movimiento del reloj. Pese a ello bajar los brazos era algo impensable, a los locales les quedaba aún fe para rato. Un saque de banda en la izquierda le dejó la pelota a Jonathan Silva, cuyo servicio lo capturó Assalé entrando con furia para superar al arquero a falta de 12' para el final.

Lo tuvo, hasta dos veces, el canterano Javier Avilés. En la primera la mandó fuera solo en el segundo palo y más tarde hizo lo propio a la salida de un córner, polémica incluida pues tocó antes en el brazo de Jovic. Fue el epílogo más cruel para el Leganés, que dice adiós a la elite después de cuatro temporadas en la misma.