La reinvención del último ídolo Xeneize

La reinvención del último ídolo Xeneize

Cuando terminó 2019, Carlos Tevez estaba más cerca del retiro que de la estrella que supo ser. Una charla con Román y la confianza de Miguel Ángel Russo lo llevaron a ser figura de la consagración Xeneize.

Lucas Burgoa

Lucas Burgoa

"El Apache podría quedarse sin despedirse de su gente en lo que podría ser el último partido de su carrera en Boca en esa cancha", anunciaba el diario Clarín el 28 de noviembre del año pasado. Carlos Tevez acababa de sufrir una lesión muscular en el sóleo derecho y quedaba descartado para los últimos dos partidos de Boca en el año: como local ante Argentinos Juniors y como visitante ante Rosario Central.

Dos meses y algunos días después, Carlitos es la tapa de todos los diarios tras la consagración de Boca campeón, que lo tuvo como figura estelar al convertir el gol del triunfo ante Gimnasia y Esgrima La Plata para quedarse con la Superliga 2019/20 mientras River no pasaba del empate en Tucumán.

A finales de 2019 la sensación en el aire era que el futbolista nacido en Fuerte Apache estaba más cerca del retiro que de volver a ser protagonista. Si bien fue una lesión la que lo marginó de los últimos partidos, lo cierto es que estando en buena forma no era la primera opción para Gustavo Alfaro.

Y también jugaba lo político. El triunfo de Jorge Ameal, con Juan Román Riquelme como actor principal, ponía en duda su continuidad en el club y hasta se dijo que Tevez tenía todo arreglado con Vélez. Es que la relación con el máximo ídolo Xeneize, devenido vicepresidente segundo, no era la mejor.

Pero en 2020 todo cambió. Román y el Apache se debían una charla. Apenas unos días después de haber ganado las elecciones, Riquelme le hacía un guiño a Carlitos: "En mi barrio se juega a la pelota, y en el de él también. Hace dos años que perdió esas ganas de jugar a la pelota, queremos ver si somos capaces de recuperarlo, que disfrute".

Carlitos recuperó el cariño de la gente.

Mate de por medio, la charla llegó: "¿Vos querés volver a jugar a la pelota?", le preguntó Riquelme a Tevez, según reveló Marcelo Sottile en Infobae. "Con Román hablamos, siempre dije que nos debíamos una charla entre los dos. Lo arreglamos en cinco minutos, nos dijimos las cosas que teníamos que decirnos, algo que queda en el ámbito privado, pero que la gente se quede tranquila que está todo bien", contó el capitán Xeneize al respecto.

Luego, en el verde césped, la figura de Miguel Ángel Russo fue fundamental. El entrenador decidió ponerlo más cerca del arco a sabiendas de que, con 36 años, Tevez no está en condiciones de hacer el desgaste que exige jugar como volante creativo. Miguelo le dio protagonismo en los hechos y el 10 respondió con creces terminando como el máximo goleador del inicio de su segundo ciclo, con seis tantos en siete partidos jugados.

Tevez volvió a ser Tevez.

Bajo el mando de Alfaro en la Superliga 2019/20, Carlos Tevez disputó 10 de los 16 partidos jugados por Boca, de los cuales en sólo cuatro fue titular: Huracán en la primera fecha, Patronato en la segunda, Aldosivi en la tercera y Arsenal en la decimosegunda. En dos partidos (Banfield en la fecha 4 y Unión en la 14) estuvo en el banco y no sumó minutos. En otros cuatro, tres de ellos por lesión, ni siquiera fue convocado. En esa primera parte del torneo Tevez anotó apenas tres goles: el segundo del triunfo por 2 a 0 ante Patronato en Paraná, el primero del 2-0 sobre Aldosivi en la Bombonera y el primero del 5-1 contra Arsenal en la fecha 12.

Como contraste, en el inicio del segundo ciclo de Russo fue protagonista absoluto marcando seis goles en siete partidos jugados, todos como titular. Y todos los goles que marcó sirvieron para ganar: hizo el segundo en la victoria por 2 a 1 frente a Talleres, en Córdoba; marcó un doblete en el 4 a 0 frente a Central Córdoba, en Santiago del Estero; le hizo uno a Godoy Cruz, en el triunfo por 3 a 0 en la Bombonera; otro a Colón, en la victoria 4 a 0 en Santa Fe; y el último anoche, a Gimnasia, para gritar campeón.

Carlitos ganó confianza y supo compensar con fútbol y goles las ventajas que puede dar desde lo físico. Recuperó el cariño de la gente, que lo miraba con recelo tras su ida al fútbol chino y volvió a sentirse el ídolo que siempre fue.

"Volví a tener hambre de gloria, a sentir que tenía que volver al barrio, a bajarme de un montón de cosas. Entendí que tenía que volver a pelear como aquel pibe que recién arrancaba", dijo anoche, en plena celebración auriazul.

De la mano de Russo y de Riquelme, Tevez se reinventó. Y volvió a ser ídolo.

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