Afortunadamente, Maradona se fue sabiendo lo mucho que lo queríamos

Afortunadamente, Maradona se fue sabiendo lo mucho que lo queríamos

Diego Armando Maradona tuvo su último baile. Un año antes de su muerte Gimnasia sorprendió al mundo con su contratación y le dio la oportunidad de volver a sentirse querido en su país.

Lucas Burgoa

Lucas Burgoa

Se nos fue Diego Maradona. Así, sin más. Y sólo nos queda el consuelo de que lo hizo sabiendo lo mucho que lo quería el pueblo argentino. Con sus defectos, que fueron muchos y los pagó en vida, el 10 se metió de una u otra manera en el corazón de sus compatriotas.

Acostumbrado al calor familiar de su difícil niñez, al amor de Doña Tota, de Don Diego y de sus hermanos, el ídolo máximo del deporte argentino jamás ocultó su necesidad de sentirse querido, esa que quizá lo llevó a rodearse de las peores amistades. "Todos necesitamos cariño", dijo en un recordado recital de Los Piojos, cuando Ciro Martínez lo invitó al escenario antes de tocar una de las mejores canciones maradonianas de todos los tiempos, y la frase quedó grabada en el inconsciente colectivo.

Curiosamente Maradona, hijo pródigo de Argentina, jamás pudo vivir tranquilo en el país que lo vio nacer, entre el acoso de la prensa y el fanatismo de sus más fieles seguidores, pero tras varios años viviendo en el exterior decidió volver, sin saber que sería su gira despedida.

Maradona en Córdoba.

Gimnasia y Esgrima La Plata le dio la oportunidad al eterno capitán de la Selección argentina de saber que, pese a la distancia y al paso del tiempo, el amor estaba intacto. Primero se lo demostraron los Triperos, y luego recibió la ovación de cada hinchada que lo recibió como visitante.

Fue a Córdoba, vino a Mendoza, pasó por Mar del Plata y hasta tuvo la oportunidad de pasar una vez más por la Bombonera, su casa, y por el Coloso del Parque Independencia, en su regreso a dos de los tres clubes en los que jugó en nuestro país.

Los marplatenses coparon el Minella por el 10.

En todos los estadios en los que estuvo, a Maradona lo hicieron emocionar. Los argentinos lo hicimos emocionar. El fútbol argentino y el 10 se merecían un último baile, y fue el más emotivo de todos. Afortunadamente y en un acto de justicia casi celestial, Maradona se fue sabiendo lo mucho que lo querían, aunque rodeado de varios personajes nefastos que, en este mundo o en el más allá, si es que existe, tendrán que rendir cuentas.

Hasta siempre, Diego. Te quiero mucho.

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