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Accardi: "A partir de esto me va a cambiar la vida"

El mendocino contó cómo vivió la obtención de la medalla de bronce en Rio 2016. Además repasó su vida y su carrera en una charla imperdible.
Foto: Pachy Reynoso/MDZ
Foto: Pachy Reynoso/MDZ

A finales de la década del ‘90 y entrando en el siglo XXI el profesor de educación física Romeo Fiorentini invitó a uno de sus alumnos no videntes de la escuela Hellen Keller a sumarse a su proyecto de fútbol para ciegos. Ese alumno era un pibe bien inquieto, como la mayoría de los pibes, que volvía loca a su mamá Ana y cuando escuchó el ofrecimiento no podía creer que los ciegos, como él, jugaran a la pelota. No lo dudó un segundo y con emoción aceptó el ofrecimiento del profe Romi.

Muchos años después, eso que empezó como un juego y una posibilidad de integrarse a otros chicos con las mismas inquietudes, terminó con aquél pibe subiéndose al podio de los Juegos Paralímpicos con la camiseta de la Selección nacional.


Federico Accardi, el único mendocino en los Paralímpicos Rio 2016, fue titular en todos los partidos de Los Murciélagos, que llegaron a Brasil en busca del oro pero que por esas cosas del fútbol les sigue siendo esquivo, y terminó trayéndose la medalla de bronce en su pecho.

" Yo lloraba de felicidad. Yo sabía que a partir de esto a mí me va a cambiar la vida. Porque voy a tener más reconocimiento, un reconocimiento interno mío de decir 'sí, valió la pena esforzarme tanto tiempo'. Además cuando cumpla 40 años me puedo jubilar como deportista, esto me acredita una jubilación, mínima hoy por hoy, pero una jubilación", relató Accardi con respecto a las sensaciones vividas tras recibir la medalla, una de las cinco que ganó en total la delegación argentina.

Más allá de la satisfacción de lograr una medalla paralímpica, el futbolista mendocino no ocultó su desazón por no llegar a la final. "Queda la bronca de decir 'me quedé ahí, me faltó o no tuvimos suerte'. En la semifinal el arquero de Irán atajó todo y en los penales no tuvimos la efectividad que ellos sí tuvieron", analizó. Para explicar bien lo difícil que es conseguir una presea, Federico Accardi contó que "de la FADEC (Federación Argentina de Deportes para Ciegos) somos los únicos que trajimos medallas, las otras cuatro son de FADEPAC (Federación Argentina de Deportes para Parálisis Cerebral), de las cuales dos son de un único atleta, Hernán Barreto".

Y esta medalla, en lo personal, fue más que especial para Accardi ya que en Londres 2012 Los Murciélagos perdieron en semifinales y luego cayeron en el partido por el bronce, por lo que tiene cierto gusto a revancha. "En el 2012 para mí un cuarto puesto era un fracaso, porque prepararse tanto para no traer nada era algo que no me entraba en la cabeza", relató, demostrando el nivel de autoexigencia que maneja.

En Río, luego de perder la semifinal, Federico temió que se repitiera la historia: "Me dije 'no puede ser, otra vez lo mismo, esta película ya la vi'. Yo soy muy cabulero y hubo muchas coincidencias, pero esta vez fue con la medalla".

Los referentes del plantel

En Los Murciélagos conviven jugadores de todas las edades, siendo Silvio Velo el capitán histórico del equipo desde su fundación, hace unos 25 años. "El Chueco como capitán tiene la experiencia, habla en los momentos justos. No es una persona de hablar mucho. Además hace su trabajo en la cancha, que con 45 años que tiene lo hace bastante bien. Ha hecho goles clave, ha estado en momentos clave. Tenerlo a Silvio debe ser la misma sensación que habrán sentido Las Leonas cuando estaba Lucha Aymar", asegura.

 

Otro de los referentes del equipo es el arquero, Darío Lencina: "Genera algo especial, él nos habla, tiene más pasta de técnico adentro de la cancha y ya está laburando con los pibes".

Además, Accardi tiene muy buena relación con el plantel, donde hay jugadores a los que conoce desde hace más de 10 años y con algunos ha entablado una relación de gran amistad, motivo por el cual "ganar cosas con esa gente se disfruta el doble".

¿Puede un futbolista ciego vivir del deporte?

En Argentina a los deportistas amateurs les cuesta muchísimo llegar a competir con las grandes potencias porque no pueden dedicarse de lleno a su disciplina sin dejar de trabajar. En el caso de Federico Accardi, él mismo asegura que sí puede vivir del fútbol, gracias a las becas del Enard y la Secretaría de Deporte de la Nación, beneficios de los que goza desde hace varios años. "Nosotros estamos bien en el ránking de becas. Estamos casi a la altura de Las Leonas y esta medalla le va a abrir posibilidades a los chicos que vienen de más abajo para que tengan más becas de proyección, para mis compañeros que se quedaron afuera también, va a ser una oportunidad para el cuerpo técnico, que tanto ha trabajado, de tener continuidad. Abre un montón de puertas", explicó el oriundo de Godoy Cruz.


Pero para el futbolista que no juega en la Selección el panorama es totalmente diferente. En el caso de Mendoza, Accardi juega en Godoy Cruz Uniredes, un equipo patrocinado por la Municipalidad del departamento homónimo, donde Federico contó que tiene compañeros "que son vendedores ambulantes, o viven de su pensión, y juegan porque les gusta pero estaría bueno que tuvieran algo más".

Federico Accardi tiene en mente un proyecto para abrir una escuela deportiva para chicos no videntes, para lo cual necesita, como mínimo, un profesor que sepa de fútbol para ciegos. "Eso falta, que apuesten más. Está creciendo igual porque antes no teníamos realmente nada, de a poco se va a abriendo y los logros con la Selección van a abrir nuevas posibilidades". Tadeo García Zalazar, intendente de Godoy Cruz, ya tiene el proyecto sobre la mesa. Con voluntad política quizás llegue a concretarse.

Los pilares de una carrera brillante

Este crack mendocino se rompe el lomo día a día para mejorar. Se exige, trata de no caer en la rutina y apunta siempre a la excelencia. Y no está solo, ya que alrededor siempre tuvo en quien apoyarse para dar lo mejor de sí.

En lo deportivo, la figura del profesor Romeo Fiorentini en la vida de Accardi es clave. "El Romi es el que me descubrió a mí, porque él me invitó a jugar a la pelota", comienza a relatar el 3 de Los Murciélagos, para agregar que "si no lo conocía capaz que no me dedicaba a esto. Además contó con una ventaja, él fue mi profesor de educación física en la primaria y me conoce desde los cinco años, fue el que me metió en la actividad deportiva".

Y desde lo afectivo, Federico contó desde chiquito con el apoyo de su mamá, Ana, y ya de grande con la compañía de su esposa, Vanesa. "Mi vieja ha tenido otro papel muy importante porque siempre se encargó de darme lo mejor, y Vane tiene un papel muy importante, es la mujer que me acompaña, que yo elegí para compartir mi vida y no sólo en lo afectivo, colabora mucho y me aconseja mucho".

De hecho, Vanesa fue quien acompañó a Federico para esta entrevista, y relató que "yo no me doy cuenta de la magnitud que tiene todo esto. Para mí es algo normal. Hasta te diría que para mí no es ciego, no es una barrera, es nuestra vida normal". Lo más difícil para ella es cuando su marido debe viajar con la Selección: "Cuesta. Este mes costó mucho pero hablamos continuamente y eso va apaciguando la distancia".

Lo que viene

En lo inmediato, Accardi se tomará unos días para descansar y la semana que viene retomará los entrenamientos con su preparador físico, Marcos Guevara. Además tiene una oferta para ir a jugar el campeonato brasileño, algo que está analizando, y aún no termina el campeonato local.

Por otra parte, Romeo Fiorentini escribió su biografía, denominada Federico Accardi, un Murciélago de exportación, libro que ya está listo pero que aún no han podido editar ya que necesitan del apoyo económico para poder publicarlo.