Afortunadamente, aún nos queda el fútbol
En el fútbol argentino estamos acostumbrados a escuchar que los clubes exitosos son aquellos que cuentan con una buena administración de sus dirigentes. Hay algunas excepciones en las que algún equipo se destaca futbolísticamente mientras las oficinas de la institución se incendian, pero no son más que eso, excepciones.
Un ejemplo claro y
actual es Lanús, merecidísimo campeón del torneo local. Desde hace
algunos años el club del Sur bonaerense apostó a proyectos a
mediano y largo plazo, sin despilfarrar dinero en refuerzos
rutilantes y con una línea a seguir.
"Lanús representa
el triunfo de la mesura, las ideas claras, las convicciones firmes.
Una estructura que nunca se creyó más de lo que era, porque nunca
se sintió menos que nadie", destacó el periodista Alberto Cantore
en La Nación tras la consagración del Granate.
A nivel Selección, el equipo que hoy comanda Gerardo Martino constituye
claramente una de las excepciones a las que hacíamos mención
inicialmente.
Con una AFA acéfala,
sumida en la peor crisis institucional de su historia y donde los
dirigentes se sacan los ojos para ver quién termina mandando en el
fútbol argentino, casi por inercia la Selección continúa entre los
mejores equipos del mundo.
A paso firme,
Argentina se metió en su tercera final consecutiva en dos años,
luego de alcanzar los partidos definitorios en el Mundial Brasil 2014
y en la Copa América Chile 2015, con un equipo que de a poco fue
adaptándose a la filosofía de juego que propone Martino, que ha ido
de menor a mayor y que logró mantener el rendimiento de Lionel Messi
con la Albiceleste.
Hoy por hoy en la
AFA nadie toma decisiones. O no las toma con la firmeza con la que
mandaba Julio Grondona, para bien o para mal. La Selección viajó a
EEUU sin sparrings, algo inédito, por no contar con una coordinación
general en Juveniles (Julio Olarticoechea dirige de manera interina
el Sub 20) y mientras arma el equipo para la final, el cuerpo técnico
de Martino también debe pensar en los Juegos Olímpicos, cita que
comenzará en agosto y para la cual ya se han bajado varias figuras
por no contar con la autorización de sus clubes.
Además, desde que está en Norteamérica no ha contado con el apoyo dirigencial que se necesita en un evento de tamaña envergadura. De hecho, lograron lo que nadie había logrado hasta aquí: que Messi dispare públicamente contra la AFA con una dura publicación en Instagram.
Teniendo en cuenta el perfil bajo que caracteriza a Messi y que jamás se ha prestado para ningún conflicto en la esfera pública, está claro que la Pulga se hartó. Su enojo no fue únicamente por la demora del vuelo de ayer, que la AFA adjudicó a cuestiones externas, sino que debe venir soportando varias cosas y lo de ayer colmó su paciencia. Leo sabe qué alcance tienen sus palabras y se encargó de que el mundo entero sepa cómo está hoy la casa madre del fútbol argentino.
Sin embargo, todo el caos que rodea a la Argentina no ha influido en el campo de juego
gracias al talento y al trabajo, por sobre todo, del plantel. Messi sigue rompiendo
récords, Higuaín marca goles importantes, Gaitán y Lavezzi
suplieron con holgura a Ángel Di María, los que habitualmente son
suplentes rinden a la perfección cuando les toca jugar y el mendocino Ramiro Funes Mori
se afianza cada vez más y va camino a ser el mariscal de la defensa.
Falta la frutilla del postre, pero nadie puede negar que la Selección sigue siendo una de las máximas potencias del planeta. A pesar de nuestros dirigentes, afortunadamente, aún nos queda el fútbol.


