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¿FIFA le marca la cancha a Macri con su eterno opositor?

Maradona asegura que Infantino lo designó veedor de la Súperliga, mientras el Gobierno nacional hace fuerzas para manejar la AFA.

La Asociación del Fútbol Argentino vive la crisis más profunda de los últimos 35 años. Desde la muerte de Julio Grondona todos quieren mandar en la calle Viamonte, pero lo cierto es que nadie lo hace.

En medio de la disputa por el poder, en menos de un año la AFA pasó de tener dos candidatos a la presidencia (Segura y Tinelli) para unas elecciones que terminaron en un papelón; luego, cinco y, finalmente, cuatro (Moyano, Tapia, Russo y Pérez) para unos comicios que, por ahora, están en suspenso porque la Inspección General de Justicia declaró irregulares todas las candidaturas.

Mientras tanto, Mauricio Macri está decidido a meterse en la AFA. Y el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ya está al tanto de la situación, aunque quiere empaparse un poco más. La idea del mandatario argentino es crear un órgano colegiado con Graciela Ocaña, la diputada que propuso los vagones exclusivos para mujeres en el subte; Daniel Vila, quien se autoproclamó presidente de la AFA en la puerta de la sede cuando Grondona aún movía los hilos dentro de la misma; y Fernando Marín, el hombre del Fútbol Para Todos.

Infantino avisó que la FIFA debe comprobar las supuestas irregularidades en la AFA antes de analizar una intervención gubernamental, algo que el ente radicado en Zurich prohíbe terminantemente y por el cual podría sacar a la Argentina de toda competencia internacional, ya sea a nivel clubes o de la misma Selección.

Por eso enviará una misión para controlar en persona lo que está sucediendo en la AFA, tanto con la creación de la Súperliga como con las elecciones que estaban programadas para el 30 de junio. Diego Armando Maradona, símbolo del fútbol argentino y opositor de Mauricio Macri desde que aquél jugaba sus últimos años en Boca y éste presidía el club, asegura que será parte de ese grupo por pedido del propio Infantino.

El 10 está acostumbrado a coquetear con el poder político. Compartió el balcón de la Casa Rosada con Raúl Alfonsín para celebrar la obtención del Mundial de 1986, se declaró amigo personal de Carlos Menem en los '90, apoyó a Fernando De la Rúa cuando el riojano dejó el poder, se mostró cercano a Néstor Kirchner en la primera década del presente siglo, se reconoció cristinista y en las últimas elecciones apoyó públicamente a Daniel Scioli.

Desde el retorno a la democracia, Mauricio Macri es el primer presidente que no cuenta con la simpatía de Diego Maradona, el ídolo popular cuya imagen se ha ido desgastando pero que aún cuenta con el cariño de gran parte del mundo futbolero.

Por estos lares, los impulsores de la Súperliga y Macri ya están lidiando con Hugo Moyano, a quien el presidente considera un rival peligroso en el escenario político nacional. "No me quiere en el país", chicaneó el líder de la CGT y aseguró que fue el propio presidente el que ordenó el accionar de la IGJ.

Además se mostró sorprendido con el anuncio que hizo Maradona en declaraciones a la prensa, aunque aseguró que "de fútbol es el que más sabe, así que habría que hablar con él y ver cómo se instrumenta (la Súperliga) para que no perjudique a los clubes más pequeños".

Luego de lo que contó el 10, el diario La Nación aseguró que FIFA no lo considera precisamente un "veedor", sino "una persona dispuesta a colaborar", para lo que sí recibió el visto bueno del mandatario del fútbol mundial y con quien prácticamente tendrá línea directa.

Esta semana será crucial para el futuro del fútbol argentino y, por qué no, para la política del país.

Infantino busca frenar al presidente argentino y para ello decidió marcarle la cancha con el que dominó ese terreno como nadie.