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Así es la nueva vida del sirio que conmovió al mundo

Osama Abdul Mohsen estuvo en boca de todos tras la zancadilla que le hizo una camarógrafa. El fútbol le salvó la vida en España.

Cae la tarde sobre los campos del club Villaverde Boetticher, un humilde club de la periferia madrileña, y el pequeño Zaid Mohsen, de siete años, se entretiene pateando al arco. Se sube las medias, abre las piernas y mira al frente, exactamente igual que su ídolo Cristiano Ronaldo. A unos 50 metros, en otra cancha y silbato en mano, su padre, Osama Abdul Mohsen, pone fin al entrenamiento del equipo juvenil del club para comenzar su entrevista con el sitio oficial de la FIFA.

Ambos llevan poco más de seis meses en España, adonde llegaron tras huir de Siria, como miles de compatriotas, por culpa de una guerra que ya lleva 5 años.

En 2012, Osama, entrenador del Al Fotuwa FC de la primera división siria, reunió a su mujer y sus cuatro hijos. Había tomado una decisión. “Salí a la calle por comida para la familia. Cerca de mi casa caían bombas, había muertos por las calles… Creo que ése fue el momento exacto en el que decidí que debíamos marcharnos”. Comenzó entonces un largo éxodo que les llevó de su ciudad, Dier Ez-Zor, a la frontera entre Irak y Turquía, y de ahí a Mersin, en el sureste del país otomano.

Un largo viaje

“Llegamos a Turquía a finales de 2012. Alquilamos una casa y encontré trabajo como entrenador de un equipo de la ciudad”, explica. Uno de sus hijos mayores, Mohammad, de 17 años, fue el primero en cruzar el Mediterráneo rumbo a Europa. Poco después le seguirían Osama y el pequeño Zaid. Veinte días de arriesgado viaje en los que, paradójicamente, su vinculación al fútbol y un desagradable incidente con una periodista húngara cambiarían su suerte. “Quizás su zancadilla me permita estar aquí hoy, pero prefiero pensar que es gracias a Dios y no a ella”, dice con una sonrisa.

Las imágenes de la patada y la consiguiente caída de un Osama que cargaba en brazos a Zaid se emitieron en televisiones de todo el mundo. Las redes sociales dieron a conocer su identidad de entrenador de prestigio en Siria, y el Centro Nacional de Formación de Entrenadores de Fútbol de España (CENAFE), hizo el resto ofreciéndole trabajo. En sus primeros días en Madrid, Osama fue incluso invitado por el Real Madrid, y Zaid pudo conocer a Cristiano Ronaldo.

Ahora el técnico vive una vida mucho más tranquila en la que compatibiliza su trabajo diario en las oficinas de CENAFE con su puesto de entrenador de los juveniles del Boetticher. Un ‘pluriempleo’ que no le resulta extraño. “Antes de la guerra, era profesor de gimnasia por las mañanas y luego por las tardes entrenaba a mi equipo. En Siria es imposible vivir sólo del fútbol, aunque trabajes en un club de primera división”, relató.

En el Boetticher, Osama pone en práctica su experiencia de tantos años en la enseñanza y los terrenos de juego, y sus pupilos están encantados, como revela Ismael, uno de ellos. “Se nota su experiencia en los ejercicios que nos pone. Son más fáciles que los que nos ponían otros entrenadores, ¡pero acabas mucho más cansado!”. Mohamed, ataviado con una camiseta negra del Real Madrid, coincide. “Llevamos con él casi cinco meses, y desde entonces hemos subido mucho en la liga. Ojalá siga con nosotros al año que viene. Además practicamos inglés… ¡casi aprendo más aquí que en el instituto!”, dice entre risas.

Osama también se muestra contento con su nueva vida, aunque espera ansioso a que se resuelvan los trámites burocráticos para poder reunirse de nuevo con su mujer y sus otros dos hijos, que siguen en Turquía. “Creo que en un par de meses los tres podrán venir ya”, dice esperanzado. “Lo principal para mí es que mis hijos tengan un futuro”, asegura. Por eso emprendió ese largo viaje que le ha llevado hasta Madrid.

Fuente: FIFA