El verdadero hincha trae esperanza
Hoy en día las hinchadas argentinas son noticia: internas en las barras que dejan como saldo muertos y heridos, choques con la policía, intolerancia al juego de sus jugadores, mucho pero mucho odio, como si ir a una cancha de fútbol, fuese ahorrarse el psicólogo, como si estar allí y descargarse contra lo que sea, pero descargarse al fin, fuera el camino a la solución.

En el día de ayer me sorprendió el hincha, pero hablo del verdadero: ese que siente la camiseta, que alienta, que llora si su equipo pierde, pero que también llora de alegría si su equipo gana, ese que vuelve a su casa sin voz después de cada partido, que realmente vive esos 90 minutos como una de las partes mas intensas de su vida.
Ese hincha, si ese hincha no ha muerto... Cuando el encuentro de Independiente Rivadavia con Unión había terminado, la hinchada se retiró y comenzaron a sentirse disparos en los alrededores del estadio. Pero a este hincha lo vi ahí: solo en una tribuna que parecía un inmenso mar azul, llorando, quizás hasta decepcionado, pero firme en su sentimiento leproso. Ese verdadero sentimiento de hincha apasionado, ese que desconoce de violencia, de intolerancia.
Gracias hincha sin rostro, por mantener la esperanza de que un fútbol sin desmanes es posible.

