El fútbol como rehén de la barbarie policial, los incapaces y los irresponsables
Como lo adelantó MDZ el martes, el clásico cuyano entre Godoy Cruz y San Martín de San Juan terminó de la peor manera. Violencia policial, heridos y caos al por mayor. Un chico de 17 años perdió un ojo. Un final anunciado por el que nadie, pero nadie, hizo nada.
No hacía falta ser un genio, ni un especialista, ni siquiera hacia falta ser inteligente. Desde el momento en que se anunció que el partido entre San Martín de San Juan y Godoy Cruz se iba a jugar en el Hilario Sánchez se sabía que el partido iba a terminar mal.
La decisión de la AFA de no sancionar el estadio luego de la suspensión por incidentes del partido con Vélez era el primer indicio de que las cosas no se estaban haciendo bien.
Llevar el partido a ese estadio, teniendo el flamante Bicentenario en Pocito ya era casi el anuncio oficial de que iba a haber problemas. El nuevo recinto, se encuentra en la ruta a Mendoza, por lo que permite un ingreso y egreso muy fluido de los visitantes.
Los antecedentes de los últimos 30 años, con violencia cada vez que se enfrentaron Godoy Cruz y San Martín tampoco importaron. Nada importó, menos que menos la gente. Todos lo sabían, pero nadie hizo nada. Ni los dirigentes de ambos clubes, ni la policía, ni los políticos, ni la AFA, ni el Papa se acordó de la gente.
El maltrato policial empezó en la ruta antes del encuentro, con los uniformados que impidieron a los hinchas llegar al estadio hasta los 15 minutos de la segunda etapa.
Pasando porque al minutos de juego cayó un cutter en el área de Ibañez. Sin embargo, la locura total comenzó en la salida de los hinchas tombinos del estadio. La policía apuró a los hinchas visitantes para dejar el estadio y la represión comenzó sin que pasara nada raro.
Los hinchas sostienen que el grueso de los incidentes prácticamente no tuvieron como protagonistas a la barra de San Martín sino que los que agredían eran directamente los policías sanjuaninos. Lorena Balmaceda, que viajaba en un micro cuyas ventanas no se podían recibió un disparo en el vidrio que le desfiguró la cara. Según ella misma le relató a Radio Nihuil, el policía la miró, le tiró un beso y le disparó a la cara.
Pasando porque al minutos de juego cayó un cutter en el área de Ibañez. Sin embargo, la locura total comenzó en la salida de los hinchas tombinos del estadio. La policía apuró a los hinchas visitantes para dejar el estadio y la represión comenzó sin que pasara nada raro.
Los hinchas sostienen que el grueso de los incidentes prácticamente no tuvieron como protagonistas a la barra de San Martín sino que los que agredían eran directamente los policías sanjuaninos. Lorena Balmaceda, que viajaba en un micro cuyas ventanas no se podían recibió un disparo en el vidrio que le desfiguró la cara. Según ella misma le relató a Radio Nihuil, el policía la miró, le tiró un beso y le disparó a la cara.
Un joven de 17 años sufrió la pérdida de uno de sus globos oculares por la agresión policial, según reportó el doctor Germán Cabezas.
El colmo fue que los uniformados le negaran la atención a varios heridos en los hospitales de la vecina provincia.
¿Responsables?¿Presos?¿Renuncias? Nada por ahora. El fútbol y la gente como rehén de los violentos, los incapaces y los irresponsables se siempre.
Mucha violencia en San Juan. |
