Que el árbol no impida ver el bosque en Godoy Cruz
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Así se terminó la primera parte con todos los hinchas de Lanús pidiendo por favor que no ingresaran delanteros en la visita, era evidente que ante el mínimo ataque la defensa local hacia agua. Si hasta los fanáticos del dueño de casa festejaban en forma burlona cada vez que su arquero descolgaba un centro. Todo el estadio se dio cuenta que el partido para Godoy Cruz estaba en darle más peso al ataque, pero Oldrá no lo vió y espero 11 minutos para mandar a Borghello y Figueroa al campo.
Tan lejos tuvo la suerte de su lado el entrenador mendocino que un minuto antes de los cambios, Salvio marcó el tercero y casi liquidó el juego.
Con dos delanteros y un enganche bien definido se vió otro Godoy Cruz, mucho mejor, aunque Figueroa tiró un caño donde el manual dice que no se debe hacer, tres cuartos del propio campo. Tras la equivocación del ex Chacarita llegó el cuarto gol de juego con Sand en una clara posición de adelanto.
Recién allí apareció lo que el hincha del Tomba quiere ver, a 25 minutos de final y con cuatro goles en contra: el vértigo, el toque y los goles del conjunto visitante. Primero fue Borghello, también adelantado, a los 24´, y luego Aguirre a los 32´.
No alcanzó, porque al Expreso se le acabó la nafta a cinco minutos del final y porque Zubeldía mandó defensores al campo y cerró el pleito. ¿Por qué salir a cuidar el cero? Si se puede ir en busca del triunfo desde el minuto inicial.
Si se hace una análisis tendencioso, se puede decir que luego de los cambios, Godoy Cruz ganó 2 a 1, que Lanús no llegó más al arco del Loco Ibáñez y que tras regalar 70 minutos terminó mejor parado en la cancha que su rival. Algo que sirve de poco cuando uno mira la tabla de promedios y lo ve al equipo con 1,000 y en zona de descenso directo.
Godoy Cruz demostró que tiene con qué salir adelante y recuperarse. Pero para ganar hay que arriesgar y el Tomba no lo hizo ante Lanús.


