Prepagas: el negocio de soltarte justo cuando más las necesitás
Durante años pagaste la prepaga sin falta. Fuiste un cliente cumplidor. Mientras eras joven, te ofrecían promociones y beneficios. Pero al jubilarte, todo cambia. Ya no sos un “abonado valioso”: sos un costo. Y entonces, te la hacen difícil.
No es una falla del sistema. Es el sistema.
Cobran cuando no usás, te sueltan cuando te enfermás
La lógica es sencilla: mientras no usás, les servís. Cuando tu salud empieza a costar, ya no. Y entonces aparecen los obstáculos: aumentos injustificados, cambios de plan, modificaciones contractuales sin tu consentimiento o, directamente, el silencio administrativo. “Usted ya no puede seguir como estaba”. ¿Perdón?
Después de haberte cobrado durante décadas, te empujan hacia el Estado. Que el PAMI se haga cargo. Que la jubilación te alcance. Que vos te la rebusques.
No es exageración. Es cálculo financiero
Según estudios internacionales, el 25% del gasto en salud de una persona ocurre en sus últimos tres años de vida. En Argentina, los hogares con adultos mayores destinan más del doble de su ingreso a gastos médicos que los hogares sin mayores, según datos del INDEC.
Y ellos lo saben. Saben que si pueden sacarte justo antes del declive, ganan. Saben que si te resignás, mejor. Que si no reclamás, más rentable.
Pero no es legal. Y vos tenés derechos
La Ley 26.682, que regula la medicina prepaga, es clara: si fuiste afiliado a una prepaga mientras trabajabas, tenés derecho a continuar con esa cobertura una vez jubilado. En su artículo 10, segundo párrafo, la ley establece expresamente:
“Las entidades deberán permitir la continuidad de la afiliación de quienes hayan sido beneficiarios a través de un contrato corporativo, colectivo o de adhesión, siempre que el afiliado asuma el pago pleno de la cuota correspondiente.”
Esto significa que, aunque cambie tu condición laboral, no pueden echarte, ni cambiarte el plan, ni obligarte a pasar a PAMI. Si pagás la cuota, el contrato continúa.
Además, la Resolución 2407/2023 de la Superintendencia de Servicios de Salud establece que:
“Los planes ofrecidos por las entidades de medicina prepaga deben admitir la afiliación de usuarios de cualquier edad, sin excepción. Los valores diferenciales por edad sólo pueden aplicarse si fueron informados con claridad al momento de la contratación.”
Es decir, no pueden aplicarte aumentos automáticos por edad si no estaban previstos al firmar el contrato. Y si lo hicieron, deben devolverte lo cobrado de más. A los 65 años con más de 10 años de antigüedad no pueden aumentar la cuota por edad.
¿Y si te jubilás y querés seguir en tu prepaga?
Podés hacerlo. Nadie puede obligarte a pasar a PAMI.
Para conservar tu cobertura actual, tenés que presentar una nota formal en la empresa de medicina prepaga dentro de los 60 días desde que se te otorga el beneficio jubilatorio. Y es clave no aceptar el alta en PAMI, porque eso implica renunciar a tu derecho de continuar donde estás.
Modelo de nota para continuar en la prepaga tras la jubilación
A la Empresa de Medicina Prepaga: xxxxxx
Me dirijo a Ustedes a fin de manifestar formalmente mi voluntad de continuar como afiliado/a en esta entidad, manteniendo la misma cobertura médica que poseo actualmente, dado que he iniciado/finalizado los trámites jubilatorios.
Solicito que se gestionen los mecanismos necesarios para derivar mis aportes previsionales a esta prepaga, y en caso de corresponder, asumir el pago pleno de la cuota, tal como lo establece la Ley Nacional N.º 26.682, artículo 10, segundo párrafo, que garantiza expresamente el derecho de los afiliados a continuar en su cobertura una vez jubilados.
Asimismo, reclamo que no se alteren las condiciones contractuales del plan, ni se impongan períodos de carencia, aumentos por edad, ni ningún tipo de restricción por el solo hecho de haber adquirido el beneficio previsional.
Solicito se me informe, por escrito, los pasos concretos a seguir a fin de asegurar la continuidad de la afiliación, sin interrupciones ni demoras.
Firma: _____________
Nombre completo: _____________
DNI: _____________
Número de afiliado: _____________
¿Y si te la niegan o no responden?
No te resignes. Tenés herramientas:
• Podés presentar un reclamo ante la Superintendencia de Servicios de Salud, que tiene competencia directa en estas situaciones.
• Y si la prepaga persiste en su negativa o silencio, podés iniciar un amparo por salud, que suele tener resolución rápida cuando el derecho es claro y la ley está de tu lado.
La salud no es una concesión. Es un derecho.