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Superman quedó afuera: polémica decisión de una inmobiliaria en Mendoza

Un inquilino mendocino encontró el departamento ideal, pero todo se vino abajo por una inesperada restricción.

En un mundo donde cada vez más personas consideran a sus mascotas parte esencial de su familia, el mercado de alquileres en Argentina parece ir en la dirección opuesta. Mientras en otros países se avanza hacia normativas pet friendly, aquí las inmobiliarias y propietarios imponen prohibiciones arbitrarias que afectan a miles de inquilinos.

En esta oportunidad, te voy a contar el caso de una persona que se acerco a mi estudio ya que se encontraba con la imposibilidad de poder alquilar una vivienda que se adaptaba perfectamente a sus preferencias por tener un perro considero "grande" para la inmobiliaria. 

El perro, era un golden retriever, llamado Superman, un nombre que tenía todo una historia atrás pero que no viene al caso en este momento. Siguiendo con la situación, la inmobiliaria se negaba rotundamente el ingreso de su perro al departamento de 5 ambientes ya que afirmaba en su escrito la prohibición hacia las mascotas de gran porte. El resultado fue una negociación exitosa dado que el perro estaba certificado de compañía de apoyo emocional avalada por el terapeuta de mi cliente y se dejó establecido en una cláusula de tenencia  responsable para que ante cualquier inconveniente o denuncia del consorcio o daño en el inmueble locado se iba a rescindir inmediatamente el contrato.

Citado este caso, quiero recordar que las cláusulas que excluyen mascotas no solo limitan injustificadamente el derecho a la vivienda, sino que perpetúan un modelo de alquileres abusivo, donde los inquilinos no pueden negociar debido a la crisis habitacional y la falta de oferta.

El problema no es si una vivienda debe aceptar o no mascotas, sino cómo garantizar que el uso de la propiedad se haga de manera responsable, respetando la convivencia.

Cláusulas abusivas en los contratos de alquiler

Actualmente, los contratos de alquiler incluyen restricciones cada vez más excluyentes y discriminatorias. No solo se prohíben mascotas, sino que también se excluyen niños, personas extranjeras o se exigen requisitos desproporcionados.

Estas cláusulas no tienen justificación legal, ya que el Código Civil y Comercial establece que los contratos deben ser equitativos y no imponer restricciones arbitrarias.

En el caso de las mascotas, no existe una prohibición general en la Ley de Propiedad Horizontal (13.512). Solo si un reglamento de copropiedad lo establece expresamente, se debe respetar la restricción. Si no hay mención en el reglamento, el propietario no puede imponer unilateralmente una prohibición en el contrato.

El Código Civil y Comercial y la Ley de Defensa del Consumidor (24.240) protegen a los inquilinos contra cláusulas abusivas. Sin embargo, en la práctica, las inmobiliarias imponen condiciones que los inquilinos deben aceptar sin posibilidad de negociación, dado que el acceso a la vivienda es extremadamente limitado.

Las mascotas, un pilar en la vida moderna

Las sociedades avanzadas han entendido que las mascotas ya no son solo animales de compañía, sino miembros fundamentales de la familia. En muchos países, la legislación ha evolucionado para permitir la convivencia con mascotas en alquileres, siempre bajo normas de tenencia responsable.

Las restricciones arbitrarias no solo afectan a quienes desean vivir con sus animales, sino que también generan un problema mayor: el abandono de mascotas. Cada vez más personas se ven obligadas a entregar a sus animales porque no encuentran alquileres que los acepten, contribuyendo a una crisis de abandono animal que afecta a la salud pública y al bienestar animal.

Animales de Apoyo Emocional (AAE): más que compañía, una necesidad

En algunos casos, la presencia de una mascota no es solo una elección, sino una necesidad médica. Los "Animales de Apoyo Emocional (AAE)" brindan soporte terapéutico a personas que padecen ansiedad, depresión y otras afecciones emocionales.

Si bien no son perros de asistencia entrenados para tareas específicas, su compañía puede ser crucial para el bienestar de sus dueños. En muchos países, la normativa ha evolucionado para garantizar que estas personas puedan convivir con sus animales en viviendas alquiladas, estableciendo excepciones en las regulaciones sobre mascotas.

En Argentina, sin embargo, este derecho aún no está reconocido, lo que deja en una situación de vulnerabilidad a quienes dependen de sus animales para su salud emocional.

Convivencia responsable: la clave para una regulación justa

El debate no debe centrarse en prohibir o permitir mascotas de manera absoluta, sino en establecer normas que garanticen la convivencia armoniosa.

En lugar de prohibiciones generales, se deben adoptar regulaciones que:

  • Permitan la tenencia responsable de mascotas, estableciendo criterios claros para su permanencia en alquileres.
  • Eviten cláusulas abusivas, exigiendo que los propietarios justifiquen restricciones específicas.
  • Implementen mecanismos de control y sanción para quienes no cumplan con las normas de convivencia, en lugar de prohibir indiscriminadamente.
  • Reconozcan los derechos de las personas con Animales de Apoyo Emocional (AAE), asegurando que puedan convivir con ellos sin restricciones injustificadas.

Ni prohibiciones arbitrarias ni descontrol, sino reglas claras

El mercado de alquileres en Argentina debe modernizarse y alinearse con la realidad actual. La convivencia con mascotas es una necesidad para muchas familias, y las normativas deben garantizar derechos sin afectar la convivencia de los vecinos.

Es momento de dejar atrás las restricciones injustificadas y avanzar hacia una regulación clara y justa, donde el acceso a la vivienda no dependa de la decisión arbitraria de una inmobiliaria, sino de normas objetivas y equitativas que protejan a todos los involucrados.