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Tu cabello se cae y se rompe porque le faltan estos cinco nutrientes

La caída del cabello y el cabello débil tienen una causa más común de lo que parece: la falta de nutrientes.

Evitar tratamientos agresivos, como decoloraciones o alisados químicos, para mantener la fuerza del cabello. Foto: Archivo
Evitar tratamientos agresivos, como decoloraciones o alisados químicos, para mantener la fuerza del cabello. Foto: Archivo

El cabello no se cae sin razón. La Sociedad Española de Tricología estima que entre el 40% y el 50% de los casos de caída tienen origen nutricional. El folículo piloso es uno de los tejidos que más energía y nutrientes consume en el cuerpo. Cuando hay déficit, el cabello es lo primero que sufre. Mira estos cinco nutrientes.

Los cinco nutrientes que el cabello necesita para crecer fuerte

La biotina o vitamina B7 es la más asociada al crecimiento capilar. Un estudio publicado en Journal of Clinical and Aesthetic Dermatology mostró mejoras en grosor y volumen tras 90 días de consumo regular. Se encuentra en huevos, nueces y aguacate. Su déficit es más común en mujeres en edad fértil.

cabello 2

El hierro oxigena el folículo piloso. Sin hierro suficiente, el cabello entra en fase de reposo y cae. La OMS señala que la anemia ferropénica afecta a más de 1.200 millones de personas en el mundo. Las lentejas, espinacas y carnes rojas magras son alimentos accesibles y baratas.

El zinc regula la producción de sebo en el cuero cabelludo y repara los tejidos del folículo. Su déficit genera cabello frágil y con tendencia a romperse desde la raíz. Las semillas de calabaza, los garbanzos y el marisco son fuentes ricas en zinc.

semillas calabaza

La vitamina D activa los folículos pilosos inactivos. Un estudio de 2021 en Dermatology and Therapy la vinculó con alopecia cuando sus niveles están bajos. Quince minutos de sol al día y el consumo de salmón o sardinas ayudan a mantener niveles adecuados.

El omega 3 nutre el folículo desde adentro y reduce la inflamación del cuero cabelludo. Las nueces, las semillas de lino y el pescado azul son sus mejores fuentes. Con dos puñados de nueces al día ya se cubre una parte importante de la dosis diaria recomendada.