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Sientes mucho cansancio: es hora de hacer una limpieza de cortisol

El cortisol no es el enemigo. Solo avisa que el cansancio está de más. Escuchar ese aviso y frenar a tiempo es un acto de cuidado.


Una limpieza de cortisol no es mágica ni instantánea. Es un conjunto de hábitos que ayudan al cuerpo a volver a un ritmo más sano. El primer paso es moverse y dejar atrás el cansancio. Nada extremo: caminar, nadar o estirarse con música suave alcanza. El movimiento ayuda a soltar lo que se acumula sin que te des cuenta.

Anula el cansancio y baja el cortisol

También es útil escribir lo que ronda la cabeza. No importa si son pensamientos confusos o ideas repetidas. Sacarlos del cuerpo y pasarlos al papel libera espacio mental. El famoso journaling no es otra cosa que dejar que las palabras limpien lo que no sabés cómo resolver.

El anillado lateral de los cuadernos tradicionales complica a los zurdos para escribir en la carillas impares Foto: El Diario

Aleja el cansancio con la escritura. Foto: El Diario

Después, viene el silencio. Sentarse con los ojos cerrados, prestar atención a la respiración y dejar que todo baje de velocidad. No hay que hacer nada raro. Solo dejar que el cuerpo y la mente se encuentren de nuevo, sin exigencias, sin correr detrás del reloj.

Dormir bien es parte del plan. No solo por descansar, sino porque durante el sueño se ajustan los niveles hormonales. Un ambiente tranquilo, luces bajas y cero pantallas ayudan mucho. Si dormís mal, todo lo demás cuesta el doble. El sueño repara desde adentro.

Comer bien no es llenar el estómago. Es elegir alimentos que nutren de verdad. Comer varias veces al día, sin saltarse comidas, y con ingredientes que aporten energía real. Agua, frutas, proteínas, granos. Nada extremo, solo un poco de orden en lo que entra al cuerpo.

Simon Hempe junto a sus amigos en Chandon Home Experience -22.jpg

Ríete con amigos.

Reajusta horarios

El juego también importa. Ver amigos, hacer algo solo por gusto, reírse sin motivo. Muchas veces dejamos eso de lado y solo pensamos en obligaciones. Volver a lo que da placer ayuda a poner todo en su lugar. A veces, el alivio llega con una risa.

Una vez que el cuerpo y la cabeza bajan la guardia, es más fácil mirar cómo está organizada la vida. Tal vez hay cosas que ocupan espacio sin sentido. Reajustar horarios, decir que no, tomarse descansos. Eso también forma parte de la limpieza.