Salitre en las paredes: un problema de humedad que puede solucionarse
Cuando las paredes comienzan a mostrar manchas de salitre debemos reconocer que tenemos un problema de humedad en nuestro hogar. Normalmente, estos rastros se hacen más notorios en los muros exteriores y, particularmente, en los de ladrillos. Estos consejos útiles te ayudarán para saber cómo enfrentar la situación.
Si bien, popularmente lo llamamos “salitre” este proceso lleva el nombre de eflorescencias y se produce cuando el agua se evapora y quedan en la superficie los cristales de las sales que contienen. Así nacen estos rastros de color blanquecino en nuestras paredes.
Lo primero que debes tener en cuenta es que no se trata solo de un problema estético, ya que estas sales pueden afectar las superficies y materiales de las paredes hasta corroerlos por completo.
Principales causas de las manchas de salitre
El clima es algo que definitivamente no podemos controlar y este puede ser el responsable que aparezca este tipo de problemas, sin embargo, si la zona en la que vives no ha sufrido de una época de lluvias y humedad, inevitablemente deberás buscar en otro lugar las causas.
La humedad por capilaridad, es decir, la que surge del propio terreno es, por lo general, la responsable de este inconveniente si las construcciones no han tenido un adecuado aislamiento y se han utilizado materiales porosos como el hormigón o la piedra natural.
Cómo prevenir las eflorescencias
Si todavía estas en la etapa de construcción de tu hogar debes saber que la humedad puede ser un problema a futuro que te traerá grandes dolores de cabeza, por eso lo mejor es no ahorrar a la hora de elegir los materiales de aislamiento. Será una inversión a futuro.
Para limpiar las manchas y eliminarlas por completo, primero debemos esperar a que se sequen. El momento más adecuado para hacer esta tarea será la época de calor ya que es primordial que la humedad no se mantenga durante mucho tiempo y se vuelva a producir la cristalización.
Las manchas desaparecen simplemente con agua a presión y un cepillo de cerdas. En caso de que encuentres una zona rebelde puedes utilizar ácido clorhídrico.

