Rodrigo Bueno: 25 años sin El Potro y la emotiva mirada actual de su hijo
Rodrigo Bueno sigue presente en los bailes, en los autos, en los parlantes de cada fiesta. A 25 años de su partida, su figura sigue intacta.
Ramiro Bueno tiene 25 años.
Un 24 de junio como hoy, la música perdió a uno de sus ídolos más queridos. Rodrigo Bueno, el Potro cordobés, falleció con solo 27 años en un accidente que dejó al país en shock. Su hijo, que tenía apenas tres años, hoy recuerda a su padre con orgullo, aunque sin demasiadas memorias propias.
El hijo de Rodrigo Bueno lo recuerda con mucho amor
Ramiro Bueno tiene hoy la misma edad que tenía Rodrigo al morir. Esa coincidencia no pasa desapercibida. El joven lleva el apellido con tranquilidad, sin presiones, pero también con una mezcla de nostalgia y fuerza. Asegura que lo conecta a través de las canciones y del cariño que la gente le transmite.
La historia de esa noche ya es parte de la memoria colectiva. Rodrigo Bueno había conocido a Fernando Olmedo, hijo del “Negro”, y lo invitó a su show. En ese auto también viajaban Ramiro y su mamá, Patricia Pacheco. Ellos sobrevivieron, pero la vida cambió para siempre.
Su camino
A lo largo de los años, Ramiro fue encontrando su propio camino. Evitó el ruido mediático y construyó su vida con perfil bajo. Cada 24 de junio lo vive con respeto. No hace grandes actos, pero se permite sentir. Sabe que ese día no es uno más, aunque siga su rutina. En Instagram hizo su homenaje: "25 años sin vos, pero seguís más presente que nunca! gracias a tu gente, gracias a tu música, gracias a tu amor! les mando un abrazo a todos los que lo siguen mateniendo presente, un abrazo enorme para mi familia y seres queridos. Sos y serás eterno papá! ojalá sigas iluminando por siempre mi camino".
Y aunque Ramiro no tiene recuerdos claros junto a su papá, lo conoce a través de las historias. Personas de todo el país se le acercan para hablarle del Potro, de sus shows, de su energía en el escenario. Para Ramiro, esos gestos son gasolina emocional.
Escucha relatos distintos, versiones de un mismo Rodrigo Bueno que dejó marca en muchas personas. Cada una le cuenta algo desde el corazón. Esas anécdotas, esos abrazos verbales, son parte de su identidad. Le hacen bien y lo ayudan a atravesar no solo este día, sino la vida entera.


