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Potus en invierno: cada cuánto regarlo para mantener las hojas verdes

Descubrí el secreto para cuidar tu potus durante los meses fríos. Evitá el exceso de agua, protegé sus raíces y mantené sus hojas verdes y saludables.


El potus es uno de los reyes indiscutidos de los interiores gracias a su resistencia y a sus hermosas hojas verdes que caen con tanta gracia. Sin embargo, cuando llega el invierno y las temperaturas bajan, esta planta tropical entra en una especie de estado de reposo. Aquí te contamos entonces cómo cuidar esta planta.

Es que en esta época del año sus procesos biológicos se vuelven mucho más lentos y, por lo tanto, sus necesidades cambian por completo, especialmente en lo que respecta al agua. Uno de los errores más comunes es mantener la misma frecuencia de riego que utilizábamos durante la primavera o el verano.

El problema es que el sol calienta menos, los días son más cortos y el ambiente suele retener la humedad por más tiempo. Si seguimos echándole agua bajo el mismo ritmo de antes, lo único que lograremos será ahogar a la planta sin darnos cuenta.

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Potus

Las necesidades del potus cambian en invierno

Cuando el sustrato permanece empapado durante varios días seguidos, las raíces del potus sufren un estrés severo. Al no poder respirar por culpa del encharcamiento, comienzan a debilitarse y a pudrirse. La planta manifiesta este sufrimiento subterráneo de una manera muy visible y alarmante: sus características hojas verdes empiezan a tornarse de un color amarillo pálido.

Para no fallar y evitar este problema, la mejor técnica no es seguir un calendario estricto, sino usar el sentido del tacto. Antes de agarrar la regadera, introducí el dedo un par de centímetros en la tierra para comprobar la humedad. Si sentís que el sustrato todavía está húmedo o frío, no riegues; esperá unos días más hasta que la superficie se note completamente seca al tacto.

Además de espaciar los riegos, es fundamental que prestes atención a la estructura de la maceta. Asegurate de que tenga buenos orificios de drenaje en la base para que el agua sobrante pueda salir libremente. Si solés usar un plato debajo para no ensuciar el mueble o el piso, recordá vaciarlo un rato después de regar; de lo contrario, la tierra absorberá esa agua estancada y mantendrá las raíces bajo un peligroso exceso de humedad.

Señales para saber si hay exceso de agua en el potus

Hay otras señales claras que te avisan si te estás pasando con el agua antes de que toda la planta se ponga amarilla. Los tallos blandos, la aparición de manchas oscuras en las hojas o un olor desagradable a humedad persistente en la tierra son alarmas que no debés pasar por alto. Si notás alguno de estos síntomas, suspendé el riego de inmediato y dejá que el sustrato se airee bien.

Recordá que una buena iluminación es el complemento perfecto para un riego exitoso en invierno. Durante los meses de frío, intentá acercar tu potus a una ventana donde reciba abundante luz natural, pero siempre de forma indirecta para que el sol no queme su follaje. Con este equilibrio entre luz adecuada y un riego medido, tu planta pasará el invierno sana, fuerte y con sus hojas tan verdes como siempre.