Por qué nunca se debe lavar el pollo antes de cocinarlo
La carne de pollo se considera uno de los alimentos básico en la dieta de las personas. Desde tiempos muy antiguos se ha utilizado las diferentes partes de las gallinas o pollos para la preparar comidas. Sin embargo, aún surgen algunas dudas en cuanto a cómo se debe manipular correctamente para prevenir las enfermedades transmitidas por alimentos (ETA). En esta nota encontrarás algunos consejos útiles.
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El desarrollo a gran escala de la producción de pollo destinado al mercado de alimentos ha provocado muchas críticas ya que afecta, en gran medida, la calidad final del producto. Es que, la carne de esta ave era considerada una de las más saludables para el consumo humano por su alto aporte de nutrientes y baja cantidad de grasa.
A pesar de que la industria ha modificado estas condiciones, el pollo todavía es una de las carnes más consumidas en el mundo entero. Sin embargo, se deben tener algunos cuidados a la hora de su manipulación y cocción para evitar poner en riesgo la salud de nuestra familia.
Consejos para manipular el pollo
La carne de este animal está conformada por un alto porcentaje de agua y también contiene colágeno, esto hace que su textura cuando está crudo sea algo complicada de manipular. Muchas personas la encuentran desagradable y buscan, a través del lavado, eliminar las sustancias viscosas. Esto es un grave error que está completamente contraindicado.
Al igual que cualquier ser vivo, hay bacterias que desarrollan en el organismo del pollo y cumplen diferentes funciones. En el caso de este animal, algunas de ellas pueden transmitirse a las personas provocando severas enfermedades. Hablamos de la campylobacter, salmonella o clostridium perfringens.
Las principales causas por las que estas bacterias llegan a los humanos son: falta de cocción de carnes, contaminación cruzada en los alimentos y manipulación inadecuada.
Por qué no se debe lavar el pollo
Estas bacterias se desarrollan principalmente en las vísceras de los animales, pero cuando ponemos un pollo en agua, esto contribuye a su propagación e infectando el resto de la carne. De esta forma ayudamos a que puedan profundizar en los tejidos y llegar a lugares donde la temperatura de la cocción no llegue a matarlas.
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