Por qué el discurso apocalíptico de la IA es una cortina de humo, según una investigadora
La verdad detrás del pánico por la IA según una famosa experta en tecnología. Esta investigadora señala el peligro real que la industria de la IA no quiere mostrar.
Señala que es una cortina de humo.
El fin del mundo por la IA no existe. La investigadora Timnit Gebru cuestiona el discurso catastrófico apocalíptico para enfocar la atención en los problemas verdaderos. Su experiencia revela cómo las empresas manipulan el debate público para ocultar fallas.
Los verdaderos riesgos que la industria de la tecnología busca ocultar
Google la contrató en 2018 con el objetivo de evaluar los sesgos en herramientas digitales. Sin embargo, rechazó su investigación sobre los peligros en modelos de lenguaje a gran escala. Ese conflicto provocó su salida directa de la compañía y cambió su carrera.
Próximamente publicará un libro titulado "Deep Unlearning" donde narra su historia personal sobre la industria. En sus páginas detalla el proceso de radicalización que vivió como idealista de la tecnología. Es un testimonio directo sobre los manejos internos del sector informático.
Gebru sostiene que OpenAI utiliza avances matemáticos complejos para impresionar a la gente de a pie. Esa estrategia busca difundir una falsa narrativa sobre una superinteligencia que aún no existe. De esa forma consiguen llamar la atención de inversores y medios de comunicación.
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Los políticos toman decisiones basándose en comunicados de prensa en lugar de consultar a matemáticos expertos. El tiempo entre un anuncio técnico y un proyecto de ley de Bernie Sanders es cada vez menor. Esta prisa legislativa genera leyes mal redactadas sobre la tecnología.
La competencia voraz ante posibles salidas a bolsa agrava el panorama completo de las empresas. El apuro por captar capital financiero hace que olviden la ética en sus lanzamientos comerciales. Todo responde a un apuro económico por dominar el mercado global.
Para Gebru los verdaderos peligros de las herramientas informáticas ya están presentes en la vida cotidiana. Los sesgos algoritmos y la desinformación afectan a las personas en este preciso instante. Enfocarse en catástrofes futuras solo distrae de los daños actuales.