Mundial y apuestas online: por qué crece la alarma entre adolescentes
El Mundial multiplica la exposición a las apuestas deportivas, mientras familias y especialistas advierten sobre sus efectos en la salud mental adolescente.
El fútbol, los celulares y las billeteras virtuales facilitan el acceso de los adolescentes a las plataformas de apuestas online.
Archivo.Cada partido del Mundial ya no se juega únicamente en la cancha. En las pantallas de miles de adolescentes también circulan apuestas, cuotas, bonos y promesas de dinero rápido. Esa combinación entre fútbol, celulares y billeteras virtuales volvió a encender una alarma que familias, escuelas y especialistas conocen desde hace tiempo.
El problema no es marginal. El estudio Kids Online Argentina, realizado por UNICEF y UNESCO entre 5.910 estudiantes, reveló que el 24% de los adolescentes de entre 12 y 17 años apostó dinero por internet alguna vez. Además, entre los chicos de 9 a 17 años, el 61% conoce a alguien que participó de estas prácticas. En medio de la Copa del Mundo, el Gobierno lanzó una campaña para prevenir su expansión y advertir sobre sus consecuencias. Según se puede ver en la página de UNICEF y el Ministerio de Capital Humano.
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El fútbol, la principal puerta de entrada
El ingreso suele producirse alrededor de los 13 años, una edad que coincide con la apertura de las primeras billeteras virtuales. Los varones registran una presencia mayor, y las apuestas deportivas —en especial las vinculadas con el fútbol— aparecen como el camino más frecuente. A esto se suman promociones constantes, bonos de bienvenida y publicidades difundidas por clubes, transmisiones, redes sociales, canales de streaming e influencers.
La licenciada en psicología, Cyntia Ramírez, matrícula 048991, dialogó con MDZ y afirmó que: "Como la persona no sabe cuándo va a ganar y esa incertidumbre mantiene la expectativa de que la próxima vez sale, gana. Justamente esa posibilidad de obtener una recompensa inesperada hace que se siga apostando, incluso cuando empiezan a aparecer consecuencias sumamente nocivas y negativas, tanto para el adolescente como para su entorno".
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Además, la profesional en el tema agregó: "Me parece importante también preguntarse qué función está cumpliendo la apuesta, especialmente durante la adolescencia. No siempre se relaciona únicamente con la posibilidad de ganar dinero; puede estar vinculada con la búsqueda de emoción, la pertenencia a un grupo, sentirse reconocido por sus pares, el aburrimiento o la necesidad de aliviar alguna emoción desagradable".
Aunque el juego de azar está prohibido para menores de 18 años, los controles pueden eludirse mediante sitios ilegales o intermediarios conocidos como “cajeros”, que reciben dinero y gestionan las jugadas por mensajería. Según la guía de UNICEF, el 80% de los accesos desde Argentina se dirige a plataformas no autorizadas. Datos extraídos de la Guía de UNICEF.
Cuándo una apuesta se convierte en un problema
Apostar alguna vez no equivale necesariamente a tener ludopatía. Esta última se define como una compulsión persistente y la imposibilidad de abandonar la conducta pese a sus consecuencias negativas. Sin embargo, comenzar a edades tempranas aumenta la exposición a mecanismos diseñados para prolongar el tiempo dentro de las aplicaciones. Cambios bruscos de ánimo, irritabilidad, insomnio, aislamiento, bajo rendimiento escolar, preocupación excesiva por los resultados deportivos y movimientos injustificados en billeteras virtuales son algunas señales de alerta. También pueden aparecer pedidos reiterados de dinero, deudas, préstamos informales o robos dentro del entorno familiar.
"El adolescente que comienza este tipo de prácticas y conductas en apuestas online siente una necesidad creciente de jugar y apostar, experimentando ansiedad; obtiene dopamina y sensación de bienestar si gana o irritabilidad y ansiedad si pierde, pero aun así continúa jugando a pesar de las consecuencias negativas en su vida personal, familiar y escolar. Acá ya se observa cómo se desreguló lo emocional y conductual; acá comienza el 'peligro' o las red flags para alarmarse, comentó a MDZ la licenciada en psicología, Aldana Ferreira (matrícula 4047) .
Cómo pueden intervenir las familias
Los especialistas recomiendan no esperar a descubrir una pérdida económica importante. Una conducta problemática puede afectar el bienestar emocional, los vínculos y la vida escolar, aun cuando las apuestas involucren montos pequeños. UNICEF aconseja iniciar la conversación en un momento tranquilo, escuchar sin juzgar y explicar de manera clara cómo funcionan las plataformas. También propone revisar juntos los movimientos de las billeteras, acordar límites y conversar sobre el papel de la publicidad y los influencers. El castigo, la culpabilización o la suspensión repentina del acceso a internet pueden llevar a que el adolescente oculte la situación y busque dinero por otros medios.
Por su parte, Ailin Di Nasso, licenciada en psicología(matrícula 5082), afirmó que: "La prevención comienza con el diálogo. Es fundamental que adultos, familias y escuelas hablen sobre el funcionamiento de las apuestas, los riesgos asociados y los mitos, como la idea de que existen estrategias para ganar de forma constante. Además, promover actividades recreativas, deportivas y espacios de pertenencia contribuye a disminuir conductas de riesgo. La ludopatía no es una falta de voluntad ni un problema de 'malas decisiones'; es un trastorno que puede afectar seriamente la salud mental, las relaciones y el desarrollo de los adolescentes. Detectarlo a tiempo y buscar ayuda profesional puede marcar una diferencia significativa".
La preocupación también llegó al Congreso. En mayo de 2026, el Gobierno presentó un proyecto para regular los juegos de azar online, limitar su promoción y reforzar los controles destinados a impedir el ingreso de menores. La iniciativa contempla el bloqueo de plataformas ilegales y acciones de prevención coordinadas entre organismos públicos. Las familias que necesiten orientación pueden comunicarse con la Línea 102 o con el servicio 141 de Sedronar, ambos gratuitos y confidenciales, según detallan en el Proyecto oficial del gobierno nacional.