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Los 3 árboles en maceta que transforman la casa y son fáciles de cuidar

Olivo, arce japonés y ficus pueden crecer en maceta, aunque cada especie necesita una ubicación, un régimen de riego y varios cuidados completamente diferentes.

Los árboles cultivados en maceta permiten sumar verde y personalidad tanto en ambientes interiores como en balcones y patios.

Los árboles cultivados en maceta permiten sumar verde y personalidad tanto en ambientes interiores como en balcones y patios.

Un balcón pequeño, un patio angosto o un living luminoso pueden cambiar por completo con árboles bien elegidos. El secreto no está solamente en buscar una especie atractiva: también hay que mirar cuánta luz recibe el lugar, cómo drena la maceta y cuánto espacio tendrán las raíces.

Entre las alternativas más valoradas aparecen el olivo, el arce japonés y el ficus. Los tres pueden desarrollarse en recipientes y conservar un tamaño manejable, pero no deben ubicarse de la misma manera. Mientras el ficus se adapta a interiores luminosos, el olivo y el arce japonés crecen mejor al aire libre, en balcones, terrazas o patios protegidos.

Olivo: una opción resistente para lugares soleados

El olivo —Olea europaea— se reconoce por sus hojas verde grisáceas, su tronco de aspecto rústico y un crecimiento relativamente lento. Tolera períodos secos cuando está establecido, aunque los ejemplares cultivados en recipientes requieren controles más frecuentes porque el sustrato pierde humedad con mayor rapidez.

Necesita varias horas de sol directo y una maceta amplia, estable y con suficientes orificios en la base. La Royal Horticultural Society aconseja usar recipientes de al menos 30 o 35 centímetros y un sustrato que facilite la salida del agua. Durante los meses fríos, el riego debe reducirse para mantener la tierra apenas húmeda. Ver la guía oficial para cultivar olivos.

Arce japonés: color y movimiento durante el año

El arce japonés —principalmente las variedades de Acer palmatum— es apreciado por sus hojas delicadas y los cambios de color que atraviesa con las estaciones. Aunque suele presentarse como un árbol sencillo, demanda más atención que el olivo. Prefiere un lugar fresco, protegido del viento fuerte y resguardado del sol intenso de la tarde, que puede quemar el follaje.

El sustrato debe conservar cierta humedad sin quedar encharcado. En jornadas calurosas puede necesitar riegos diarios, especialmente si la maceta es pequeña. Su crecimiento pausado permite mantenerlo durante años en un recipiente, pero conviene trasplantarlo cada dos temporadas. La Royal Horticultural Society detalla sus cuidados.

Ficus lyrata: el árbol que puede vivir dentro de casa

Con sus hojas grandes y una silueta vertical, el Ficus lyrata funciona como punto central en livings, recibidores y oficinas. Necesita mucha luz indirecta, temperaturas estables y un suelo con buen drenaje. El exceso de agua es uno de sus principales enemigos: antes de volver a regarlo, la capa superficial del sustrato debería haber comenzado a secarse. Tampoco responde bien a las corrientes de aire, los cambios bruscos de temperatura ni el sol fuerte de la tarde. En condiciones adecuadas puede alcanzar entre 60 centímetros y tres metros como planta de interior. La Universidad Estatal de Carolina del Norte reúne información sobre la especie.

Más allá de sus diferencias, los tres árboles necesitan recipientes proporcionados a su tamaño y un drenaje efectivo. También es conveniente girar periódicamente las macetas para lograr un crecimiento equilibrado y revisar las raíces antes de trasplantar. En hogares con animales hay que sumar otra precaución: el ficus resulta tóxico si perros o gatos mastican sus hojas y su savia puede provocar irritación. Por ese motivo, debe permanecer fuera de su alcance, según advierte la Sociedad Estadounidense para la Prevención de la Crueldad hacia los Animales.