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Lo que dijo Joaquín Sabina en su último adiós en Madrid

Adiós a los estadios. El motivo por el que Joaquín Sabina no volverá a las giras. Doce mil testigos y una promesa. Así cerró su capítulo más grande.

Joaquín Sabina 

Joaquín Sabina 

Se bajó el telón. Joaquín Sabina pisó el escenario del Movistar Arena en Madrid por última vez para despedirse de las multitudes. Con voz rota y emoción visible, el poeta de Úbeda confesó ante miles de fieles que sus canciones ya no le pertenecen, pues viven en la memoria de varias generaciones.

Joaquín Sabina y una noche histórica

El cantante afirmó con firmeza que este concierto es el más importante de su vida. Aseguró que recordará esta fecha con una emoción distinta a todas las anteriores. La gira, que comenzó llamándose "Hola y adiós", perdió la primera parte esa noche. Solo quedó la despedida ante doce mil almas que escucharon en un silencio respetuoso.

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El lugar elegido tiene un peso enorme, pues allí sufrió esa caída dramática años atrás. Recuperado de aquel accidente y de mil batallas, regresó para cerrar el círculo. A sus 76 años, el artista optó por retirarse de los escenarios gigantes con dignidad. Resulta poético que el mismo sitio que casi lo retira a la fuerza sea su meta final.

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Joaquín Sabina habló sobre el misterio de ver sus letras pasar de padres a hijos e hijas. Ver sus versos vivos en voces jóvenes le pareció un hecho impresionante y conmovedor. Agradeció a los seguidores por mantener esa llama encendida y divulgar su trabajo. Esas canciones forman parte del ADN sentimental de millones de personas hoy en día.

Aunque las grandes giras terminaron, se guardó un as bajo la manga para el futuro. Dijo que podría volver si las musas le susurran nuevos poemas al oído. Dejó la puerta entreabierta para algún homenaje puntual o una aparición sorpresa. Nadie cree que un creador de su talla guarde silencio eterno en su casa.

El evento contó con rostros conocidos de la política y el arte que no quisieron faltar. El ambiente vibraba con la energía de un réquiem que se sentía más como una fiesta. Todos querían ser testigos del instante en que el bombín se colgaba para siempre.

La despedida ocurrió un domingo, justo el día que él dice odiar en su tema "Contigo". Cantar sobre no querer domingos por la tarde añadió una capa de ironía al evento. Pero el horario nocturno ayudó a disipar la melancolía típica del fin de semana. La música transformó ese día.