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La psicología lo advierte: la tranquilidad extrema en situaciones de crisis puede no ser una fortaleza

La psicología advierte que el apego evitativo, manifestado como tranquilidad extrema, puede derivar en ansiedad o depresión si no se aborda terapéuticamente.

La tranquilidad extrema podría ser consecuencia de hechos dolorosos en la niñez.

La tranquilidad extrema podría ser consecuencia de hechos dolorosos en la niñez.

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Muchas veces, cuando una persona permanece calmada ante situaciones críticas, se le atribuye una personalidad fuerte y templada. Sin embargo, diversos estudios en psicología señalan que esa aparente paz exterior no siempre es síntoma de equilibrio, sino el resultado de vivencias pasadas atravesadas por el dolor, la inseguridad o el abandono emocional.

Esta conducta ha cobrado relevancia en el último tiempo por sus implicancias y consecuencias en la vida adulta. Diversas investigaciones indican que muchos niños aprenden a desactivar sus emociones incluso antes de que se manifiesten. Esto suele vincularse con infancias donde no hubo espacio para el juego, el error o la validación afectiva. Como consecuencia, al crecer son vistos erróneamente como personas invulnerables o "seguras" a las cuales recurrir en momentos de crisis.

Cómo afecta este comportamiento, según la psicología

Los efectos de este mecanismo de defensa rara vez se manifiestan de forma inmediata; suelen aflorar con el paso de los años. La supresión prolongada de las emociones se relaciona con una menor satisfacción social, el paulatino distanciamiento de los vínculos afectivos y una desconexión con el propio mundo interior. Con el tiempo, este aislamiento puede derivar en cuadros de ansiedad o depresión.

Qué dice la psicología sobre el apego evitativo.

Qué dice la psicología sobre el apego evitativo.

En psicología, este patrón se conoce como apego evitativo: un tipo de vínculo inseguro donde la persona prioriza una autosuficiencia extrema para protegerse y esquiva la intimidad emocional por miedo al rechazo. La buena noticia es que esta dinámica se puede transformar mediante procesos terapéuticos, los cuales permiten identificar estos comportamientos, aceptar la vulnerabilidad y aprender a conectar con los demás de manera genuina y sin temores.