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La psicología explica qué distingue a quienes crecieron en los 70 y 80 de muchas generaciones actuales

La psicología vincula esa crianza con más autonomía, iniciativa y facilidad para resolver sin ayuda.

La psicología vincula el tiempo menos estructurado con una mejor capacidad para organizarse, decidir y actuar sin guía constante.

La psicología vincula el tiempo menos estructurado con una mejor capacidad para organizarse, decidir y actuar sin guía constante.

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La psicología permite mirar a la generación que creció en los 70 y 80 desde un lugar menos nostálgico y más concreto. No se trata solo de recordar la calle, el teléfono fijo o las tardes sin pantallas, sino de pensar qué dejó esa forma de crecer.

La psicología analiza la autonomía generacional

Ahí aparece el rasgo que mejor distingue a esa generación. Más que “ser más fuerte” en abstracto, lo que se observa es una costumbre de arreglarse con lo que había. Desde la psicología, eso puede leerse como una práctica cotidiana de autorregulación e iniciativa propia: decidir qué hacer, cómo hacerlo y cuándo cambiar de estrategia sin que un adulto o una pantalla marcaran cada paso. El Centro sobre el Niño en Desarrollo de Harvard define justamente a las funciones ejecutivas y la autorregulación como habilidades clave para planificar, enfocar la atención, tomar decisiones y adaptarse a distintas situaciones.

Ahí aparece el rasgo que mejor distingue a esa generación. Más que “ser más fuerte” en abstracto, lo que se observa es una costumbre de arreglarse con lo que había. Desde la psicología, eso puede leerse como una práctica cotidiana de autorregulación e iniciativa propia: decidir qué hacer, cómo hacerlo y cuándo cambiar de estrategia sin que un adulto o una pantalla marcaran cada paso. El Centro sobre el Niño en Desarrollo de Harvard define justamente a las funciones ejecutivas y la autorregulación como habilidades clave para planificar, enfocar la atención, tomar decisiones y adaptarse a distintas situaciones.

Esa idea también encuentra respaldo en un estudio publicado en Frontiers in Psychology, que observó que, entre chicos de 6 y 7 años, cuanto más tiempo pasaban en actividades menos estructuradas, mejor era su funcionamiento ejecutivo autodirigido. En cambio, una mayor presencia de actividades estructuradas se asoció con un peor desempeño en ese punto.

jovenes divirtiéndose
Para la psicología, el juego libre y la iniciativa propia ayudan a fortalecer autonomía, creatividad y autorregulación desde edades tempranas.  

Para la psicología, el juego libre y la iniciativa propia ayudan a fortalecer autonomía, creatividad y autorregulación desde edades tempranas.

Por otro lado, la Asociación Estadounidense de Psicología va en una dirección parecida cuando señala que el juego no organizado por adultos ayuda a construir resiliencia, creatividad y vínculos espontáneos entre pares. Llevado al terreno de quienes crecieron en los 70 y 80, esa lógica ayuda a entender por qué muchos aprendieron antes a resolver un conflicto entre amigos, volver a intentar algo que no salía o improvisar una salida cuando el plan inicial fallaba. La psicología no dice que toda una generación sea igual, pero sí sugiere que ciertos entornos de crianza favorecen más ese tipo de autonomía.

También hay un matiz importante. Haber tenido más libertad no siempre significó haber tenido más contención, y no toda experiencia de independencia temprana fue necesariamente positiva. Por eso conviene evitar cualquier idealización. Aun así, la psicología sí permite sostener que crecer con menos inmediatez, menos programación total del tiempo y más espacio para resolver sobre la marcha pudo dejar una marca muy concreta: una mayor facilidad para moverse sin instrucciones permanentes.

En un presente atravesado por tutoriales, GPS, respuestas instantáneas y supervisión constante, esa capacidad resalta más. No porque las nuevas generaciones no puedan desarrollarla, sino porque hoy hay menos ocasiones para practicarla de la misma manera. Vista así, la generación de los 70 y 80 no queda definida solo por sus objetos o sus recuerdos, sino por algo más profundo: una autonomía silenciosa que, según la psicología, sigue pesando en la vida adulta.