La actividad que recomiendan hacer apenas te levantas para sacar al cerebro del piloto automático
Una actividad simple y poco habitual ganó lugar entre los hábitos de la mañana por su posible efecto sobre la atención y la concentración desde el inicio del día.
Lavarse los dientes con la mano no dominante es un hábito que algunas personas usan para cortar la rutina apenas empieza el día.
ShutterstockHay mañanas en las que el cuerpo se mueve, pero la cabeza todavía no termina de arrancar. En ese momento del día, una actividad simple y poco habitual suele aparecer entre los hábitos que buscan sacar al cerebro de la rutina: lavarse los dientes con la mano no dominante.
La propuesta no tiene que ver con un truco milagroso ni con una fórmula rápida para volverse más inteligente antes del desayuno. La lógica es otra: cambiar una acción automática por una que obligue a prestar más atención, concentrarse un poco más y salir de esa inercia con la que muchas personas empiezan la jornada.
La idea de cepillarse los dientes con la mano no dominante aparece sobre todo ligada al concepto de "neurobics", una propuesta popularizada por el neurobiólogo Lawrence Katz. En una publicación de Duke sobre su trabajo se menciona, entre otros ejemplos, cepillarse con la mano menos hábil como una forma de romper la rutina y darle al cerebro un desafío distinto.
Ahora bien, que sea una práctica llamativa no quiere decir que tenga efectos profundos garantizados. Un artículo de Psychology Today sobre neurobics advierte que cepillarse con la mano no dominante puede mejorar la destreza de esa mano, aunque no es tan probable que genere un beneficio cognitivo amplio o un cambio estructural importante en el cerebro.
Aun así, el hábito tiene una explicación bastante simple. Como la mayoría de las personas maneja peor la mano no dominante, una tarea tan cotidiana como sostener el cepillo, calcular la fuerza o coordinar el movimiento se vuelve menos automática y exige una cuota mayor de atención. Ese pequeño esfuerzo puede ayudar a cortar el piloto automático de la mañana y dar una sensación de mayor activación mental, aunque no exista una prueba fuerte de que por sí solo “despierte el cerebro” de manera profunda.
Ahí es donde conviene poner el tema en perspectiva. Harvard Health remarca que las actividades variadas y mentalmente estimulantes pueden favorecer la neuroplasticidad, es decir, la capacidad del cerebro de adaptarse, aprender y reforzar conexiones, pero no presenta este gesto puntual como una recomendación central ni como una vía rápida para activar la mente al levantarse.
Por eso, más que una técnica infalible, lavarse los dientes con la otra mano puede entenderse como un pequeño cambio de hábito para arrancar el día con más atención. No hace milagros por sí solo, pero sí puede funcionar como una forma sencilla de romper la rutina apenas suena la alarma y empezar la mañana un poco más consciente.