Jardín: por qué algunas personas le ponen sal a las plantas y cuándo evitarlo
En jardinería, algunas personas usan sal para controlar plagas o fortalecer plantas, pero su uso excesivo puede dañar el jardín y el suelo.
La sal puede ayudar en el jardín si se aplica con cuidado y en dosis mínimas. Foto: Shutterstock
En los últimos años se ha visto un gran crecimiento en el uso de productos naturales para el jardín. Estos permiten mantener las plantas en condiciones sin el uso de químicos, lo que llama la atención de un gran sector de amantes de la jardinería.
Sin embargo, algunas prácticas que se hacen cada vez más comúnes generan polémica. Una de ellas es el uso de sal en las plantas. Aunque muchos la asocian con deshidratación o daño, algunas personas la aplican con fines específicos, especialmente en huertas, macetas y bordes de jardín.
¿Para qué se usa la sal en el jardín?
- Control de plagas: espanta hormigas, babosas y caracoles sin necesidad de químicos.
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Desinfección del suelo: en dosis mínimas, puede prevenir hongos y bacterias.
Aporte de minerales: la sal marina contiene magnesio, calcio y potasio, útiles para ciertas especies.
Estimulación de frutos: algunos jardineros la usan en cultivos como tomates o frutillas para mejorar la fructificación.
¿Cuáles son los riesgos?
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Deshidratación de las plantas: la sal puede bloquear la absorción de agua.
Deterioro del suelo: altera su estructura y reduce la fertilidad a largo plazo.
No apta para todas las especies: solo algunas plantas toleran suelos salinos, como lavanda, espárragos o cocoteros.
¿Conviene usarla?
Solo en casos puntuales y con dosis controladas. Para la mayoría de las plantas ornamentales o de huerta, es mejor optar por alternativas más seguras como tierra de diatomeas, vinagre diluido o jabón potásico.
El uso de sal en jardinería sigue siendo una práctica discutida. Si bien puede ofrecer beneficios en situaciones específicas, su aplicación debe ser cuidadosa y bien informada para evitar consecuencias irreversibles en el ecosistema del jardín.