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Fin del misterio: por qué los perros y gatos se llevan mal

Ambos animales tienen una relación complicada.

La famosa frase de se llevan mal como “perro y gatos ” es una de las más usadas por las personas en la actualidad. Ambas mascotas actúan de diferentes formas, se diferencian en distintos aspectos y hay una historia detrás. 

La crianza influye que un perro y un gato se lleven, tengan buena relación. Si estuvieron juntos es más probable que puedan compartir una pacífica relación, pero sí ocurre lo contrario.

La buena relación entre perro y gato viene desde que ambos son pequeños. 

Por qué los perros y gatos tienen mala relación 

Hay varios motivos para responder esta clásica pregunta, algunos de ellos son: 

Origen

El perro proviene del lobo y el gato del leopardo, aunque del gato también se dice que es originario del antiguo Egipto como animal de adoración. En el pasado, el lobo se encontraba en manada y protegido, de modo que atacaba.

Los instintos

Otra de las causas del conflicto entre perros y gatos es la manera en que cada uno responde a sus instintos. Los perros, siendo cazadores por naturaleza, tienden a perseguir a los gatos.

En cambio, los gatos, son solitarios y suelen huir. El gato tiene un fuerte instinto y es mucho más individual. En este caso necesitan adaptarse para estar juntos. Una buena forma de hacerlo es mediante el olor. Una opción puede ser, por ejemplo, que huelan prendas con los olores de cada uno.

Tanto los perros como los gatos pueden ser territoriales. Fuente: archivo.

Territorialidad

Tanto los perros como los gatos pueden ser territoriales. Un perro puede ver a un gato como una invasión en su territorio y viceversa.

Lenguaje corporal

 Los perros y los gatos tienen diferentes formas de comunicarse. Por ejemplo, un perro que mueve la cola generalmente está feliz, mientras que un gato que mueve la cola puede estar molesto o agitado. Estas diferencias pueden llevar a malentendidos entre las dos especies.

Qué hacer para que los gatos y perros se lleven bien 

  • Proporciona zonas separadas para que cada mascota tenga su propio espacio y tiempo a solas si lo necesita.
  • Recompensa el buen comportamiento con golosinas, caricias y elogios. Esto ayudará a ambos a asociar la presencia del otro con cosas positivas.
  • Enseña al perro comandos básicos como "sentado", "quieto" y "deja" para tener más control durante las interacciones.