El pueblo italiano que ofreció casa y dinero para atraer nuevos vecinos
Este pueblo impulsó un programa para atraer residentes jóvenes y frenar la despoblación en una zona histórica de Abruzzo.
Este pueblo conserva su arquitectura medieval en plena zona montañosa de Abruzzo.
ShuttertstockEn el interior montañoso de Italia, algunos pueblos pelean desde hace años contra un problema silencioso: cada vez viven menos personas y la población envejece. Santo Stefano di Sessanio, una pequeña localidad de Abruzzo, se convirtió en uno de los casos más llamativos por el plan que lanzó para atraer nuevos vecinos.
La iniciativa no nació como una campaña turística, sino como una respuesta al riesgo de perder la vida cotidiana. Con poco más de un centenar de habitantes, el pueblo buscó sumar residentes jóvenes capaces de instalarse de manera estable, abrir actividades económicas y sostener servicios que dependen de una comunidad activa. El programa fue difundido por el municipio en 2020 y contemplaba vivienda a bajo costo, ayuda económica y apoyo para emprendimientos.
Un pueblo entre montañas que buscó volver a crecer
Santo Stefano di Sessanio está ubicado en la provincia de L’Aquila, dentro de la región de Abruzzo, en el entorno del Parque Nacional Gran Sasso e Monti della Laga. Es un pueblo de piedra, con calles estrechas, casas antiguas y una identidad medieval que lo convirtió en uno de los lugares más reconocidos de esa zona montañosa. El parque lo presenta como parte del club de los Borghi più belli d’Italia y destaca su valor arquitectónico dentro del paisaje del Gran Sasso.
El atractivo visual, sin embargo, no resolvía el problema de fondo. Muchos de estos pueblos reciben visitantes en temporadas puntuales, pero necesitan habitantes permanentes para mantener comercios, oficios, servicios y movimiento durante todo el año. En Santo Stefano di Sessanio, la preocupación pasaba por evitar que la actividad quedara reducida al turismo de paso y por generar condiciones para que nuevas familias o trabajadores jóvenes pudieran quedarse.
Qué ofrecía el programa para nuevos residentes
El plan contemplaba una ayuda económica de hasta 8.000 euros anuales durante tres años, una vivienda en alquiler a precio simbólico y un aporte único de hasta 20.000 euros para iniciar una actividad económica. En total, la asistencia podía llegar a unos 44.000 euros, aunque sujeta a requisitos de residencia, edad y presentación de un proyecto laboral.
La propuesta apuntaba principalmente a personas de entre 18 y 40 años que aceptaran mudarse al pueblo por al menos cinco años. Entre los perfiles posibles figuraban ciudadanos italianos, ciudadanos de la Unión Europea y personas con permiso de residencia permanente válido en Italia. La condición central no era solo vivir allí, sino integrarse a la dinámica local con una actividad concreta.
Los trabajos pensados para sostener la vida local
Las actividades más compatibles con el proyecto estaban vinculadas al turismo, la gastronomía, las artesanías, los productos regionales, las visitas guiadas y los servicios para visitantes. También podían tener lugar emprendimientos relacionados con la naturaleza, el parque nacional o los oficios necesarios para el día a día del pueblo.
La clave del programa estaba en combinar dos necesidades: atraer población joven y fortalecer la economía local sin alterar la identidad del lugar. Por eso, más que ofrecer una “vida nueva” en términos abstractos, Santo Stefano di Sessanio buscó perfiles capaces de trabajar, residir y aportar continuidad a una comunidad pequeña.
El dato a tener en cuenta es que la convocatoria original tuvo plazo de cierre en noviembre de 2020, según la información disponible. Por eso, para una nota actual conviene presentar el caso como el programa que lanzó este pueblo italiano contra la despoblación, y no como una búsqueda abierta en 2026, salvo que el municipio publique una nueva convocatoria.