Cómo consumir cúrcuma para aprovechar todos sus beneficios
La cúrcuma es un desinflamante natural, mejora la digestión y el metabolismo. El secreto está en un componente llamado curcumina, que actúa dentro del organismo con rapidez. Sin embargo, no basta con añadirla a cualquier receta sin pensar en cómo usarla.
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Una de las maneras más fáciles para tomar cúrcuma es en infusión. Para prepararla, se recomienda hervir agua con una cucharadita del polvo, jengibre fresco y pimienta negra. Esta última ayuda a mejorar la absorción de esta raíz. El resultado es una bebida calmante para el abdomen. Tomarla por las mañanas o antes de dormir ayuda a que el cuerpo la procese mejor.
Otra opción muy difundida es la leche dorada, conocida como "golden milk". Se trata de una mezcla tibia que incluye cúrcuma, jengibre, pimienta y algún endulzante suave. Puede usarse leche vegetal como base, para quienes prefieren evitar la leche animal. Esta bebida suele tomarse por la noche por su efecto relajante.
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Los batidos también son una forma simple de integrar la cúrcuma al día. Combinada con frutas como plátano, piña o mango, su sabor se disimula sin perder potencia. También se puede mezclar con hojas verdes, semillas o agua de coco para sumar fibra y frescura.
Usarla en comidas es otra manera eficaz de aprovechar sus beneficios. La cúrcuma puede mezclarse en guisos, arroces, sopas o adobos sin perder su efecto. Se sugiere añadirla durante la cocción para que libere sus propiedades. Cuando se cocina con ajo, jengibre y aceite de oliva, su efecto sobre el sistema digestivo se refuerza. Esta combinación ayuda a disminuir molestias como hinchazón o pesadez. También puede dar un tono dorado a los platos que resulta atractivo y natural.