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Arena seca vs. arena mojada: qué superficie conviene elegir para caminar en la playa sin lesionarse la espalda a los 60

Caminar por la playa presenta distintas exigencias musculares que pueden impactar la salud de la espalda, especialmente en la adultez.


Caminar por la playa tiene algunos beneficios físicos como la tonificación de los músculos, mejoramiento de la resistencia y la quema de calorías. Pero hay una gran diferencia de esfuerzo muscular entre caminar en arena seca y mojada, y podría ser clave para mantener la salud de tu espalda.

El paseo por arena mojada estimula la circulación sanguínea, previniendo la formación de varices y las sensación de pies hinchados. Además, la arena exfolia naturalmente los pies. Pero si se camina dentro del agua, se tonifican los músculos y el impacto suave de las olas es parecido a un masaje de compresión.

El lado B de caminar por la arena

Aunque parece una actividad idílica e inocua, la actividad implica ciertos riesgos. Al tratarse de una superficie desigual, el peso se distribuye de forma diferente y se producen posturas que pueden ocasionar esguince, sobrecarga muscular, lumbalgia o dolor de cadera.

Caminar en la arena no es una actividad recomendada para todos.

Asimismo caminar por la arena supone un mayor desgaste muscular y de reclutamiento de fibras, ya que si tus músculos no están entrenados se resienten y aflora el cansancio.

Por todos estos motivos, los mayores de 60 años con lesiones en la espalda deberían preferir caminar por la orilla del mar con arena mojada y buscar la parte menos inclinada. Pero todos deberían realizar un periodo de adaptación y concluir el entrenamiento con pequeños estiramientos.

Por otro lado, las personas que se han sometido a cirugías de cadera, tobillo o rodilla, deberían abstenerse a dar paseos por la playa y sustituirla por superficies planas.