Arena seca vs. arena mojada: qué superficie conviene elegir para caminar en la playa sin lesionarse la espalda a los 60
Caminar por la playa presenta distintas exigencias musculares que pueden impactar la salud de la espalda, especialmente en la adultez.
El ejercicio que tonifica músculos y mejora la circulación.
ShutterstockCaminar por la playa tiene algunos beneficios físicos como la tonificación de los músculos, mejoramiento de la resistencia y la quema de calorías. Pero hay una gran diferencia de esfuerzo muscular entre caminar en arena seca y mojada, y podría ser clave para mantener la salud de tu espalda.
El paseo por arena mojada estimula la circulación sanguínea, previniendo la formación de varices y las sensación de pies hinchados. Además, la arena exfolia naturalmente los pies. Pero si se camina dentro del agua, se tonifican los músculos y el impacto suave de las olas es parecido a un masaje de compresión.
El lado B de caminar por la arena
Aunque parece una actividad idílica e inocua, la actividad implica ciertos riesgos. Al tratarse de una superficie desigual, el peso se distribuye de forma diferente y se producen posturas que pueden ocasionar esguince, sobrecarga muscular, lumbalgia o dolor de cadera.
Asimismo caminar por la arena supone un mayor desgaste muscular y de reclutamiento de fibras, ya que si tus músculos no están entrenados se resienten y aflora el cansancio.
Por todos estos motivos, los mayores de 60 años con lesiones en la espalda deberían preferir caminar por la orilla del mar con arena mojada y buscar la parte menos inclinada. Pero todos deberían realizar un periodo de adaptación y concluir el entrenamiento con pequeños estiramientos.
Por otro lado, las personas que se han sometido a cirugías de cadera, tobillo o rodilla, deberían abstenerse a dar paseos por la playa y sustituirla por superficies planas.