Gmail tiene un oscuro secreto: el método para saber qué empresa está vendiendo tus datos personales
Con los alias de correo en Gmail podés etiquetar cada registro, rastrear de dónde salen los mensajes no deseados y crear filtros automáticos.
El spam suele aparecer tras registrarte: algunas empresas comparten datos y llenan tu bandeja después.
ShutterstockEl spam no siempre llega “de la nada”. Muchas veces aparece después de registrarse en una tienda online, una app o un servicio que, en algún punto de sus términos y condiciones, se reserva el derecho de compartir datos con terceros. La sensación es conocida: uno se crea una cuenta en Gmail, confirma el mail y, semanas después, la bandeja de entrada se llena de promociones de marcas desconocidas.
Para esos casos, Gmail tiene un truco simple y muy útil que permite rastrear qué empresa filtró o compartió tu correo sin tener que crear cuentas nuevas ni cambiar tu dirección principal. Se basa en los alias, una función nativa de Gmail que funciona con el signo "+".
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El truco de los alias: cómo funciona y por qué sirve
Gmail permite que agregues texto extra a tu correo antes del "@", separándolo con un "+", y aun así los mensajes lleguen a tu casilla como siempre. Es decir: para Gmail, [email protected] y [email protected] son la misma cuenta, pero el “algo” queda registrado en la dirección a la que se envió el mensaje.
Ejemplo práctico: si te registrás en una plataforma, en lugar de usar tu mail clásico, usás un alias asociado al servicio.
- Mail real: [email protected]
- Alias para una compra: [email protected]
A partir de ahí, todo lo que llegue a [email protected] entra igual a tu bandeja, pero con un detalle clave: si empezás a recibir spam dirigido a ese alias exacto, tenés una pista bastante concreta de dónde se originó la exposición de tu correo (venta, cesión a partners, filtración o bases compartidas).
Además de servir como “marcador”, el alias te ayuda a no repetir el mismo mail en todas partes y a mantener cierto orden mental: cada registro con su etiqueta.
Cómo usarlo para detectar y frenar el spam
La gracia del método no es solo identificar, sino también reaccionar rápido. Cuando detectás que un alias empezó a recibir mensajes sospechosos, podés:
- Confirmar el origen: Revisá si el spam llega a un alias específico (por ejemplo +tiendaX, +appY). Si el patrón se repite, ya sabés qué registro quedó expuesto.
- Crear filtros automáticos en Gmail: Gmail permite organizar o frenar correos según el alias. Podés crear un filtro para que todo lo que llegue a [email protected] vaya a una etiqueta, se archive o directamente se envíe a spam. Esto ayuda a mantener la bandeja limpia sin bloquear tu dirección principal.
- Cambiar el alias a futuro: Si querés seguir usando el servicio pero cortar la “ruta” del spam, podés registrarte o actualizar el mail con otro alias (si el sitio lo permite): +tiendaX2, +tiendaX2026, etc.
Limitaciones y alternativas: cuándo conviene un mail temporal
El truco no es infalible. Algunas compañías “normalizan” direcciones de correo y eliminan automáticamente el +alias cuando procesan el mail. En esos casos, perdés rastreabilidad porque el spam puede llegarte sin el alias visible.
Si necesitás un nivel de privacidad más alto —por ejemplo, para probar servicios dudosos o registros de una sola vez— existen los correos temporales o “desechables”. Son direcciones válidas por un período corto (de minutos a horas), útiles para recibir códigos de verificación sin exponer tu cuenta principal. Su ventaja principal es que, al expirar, cortan de raíz campañas futuras y reducen el riesgo de quedar en bases de datos.
En síntesis: los alias de Gmail son una forma rápida, simple y sin riesgos de “marcar” cada registro y descubrir quién está alimentando el spam. Y si el objetivo es anonimato total en un trámite rápido, el correo temporal completa la caja de herramientas para cuidar tu privacidad.




