Estas son las 5 razones por las que NO compraría el Samsung Galaxy S26 Ultra
El lanzamiento del Samsung Galaxy S26 Ultra trajo sorpresas, pero no todas son buenas. Analizamos los principales problemas que preocupan a los usuarios.
El nuevo Samsung Galaxy S26 Ultra enfrenta críticas por recortes inesperados en su hardware de pantalla y cámaras.
shutterstockEl reciente desembarco del Samsung Galaxy S26 Ultra en el mercado global generó una inmediata división de opiniones entre los expertos y el público. Aunque la expectativa por el nuevo buque insignia de Samsung era altísima, comenzaron a surgir problemas inesperados y ciertos recortes en las especificaciones técnicas que podrían empañar la experiencia premium prometida este año.
Tras los primeros días de uso, la "letra chica" del dispositivo salió a la luz, revelando decisiones de hardware que desconciertan a los seguidores de la marca. Desde una pantalla que parece haber perdido potencia hasta sensores de cámara que se achican, el panorama invita a la reflexión. ¿Es realmente este modelo una evolución o un retroceso camuflado bajo un nuevo diseño?
Samsung Galaxy S26 Ultra: los problemas de una pantalla con "trampa"
La pantalla de privacidad —Privacy Display— es la gran novedad de este año, diseñada para evitar miradas indiscretas. Sin embargo, esta función tiene un costo alto: el brillo se ha visto comprometido. Aunque la marca promociona 2.600 nits, las pruebas de laboratorio muestran un brillo máximo de 1.806 nits, una cifra inferior a los 1.860 nits registrados en el Galaxy S25 Ultra.
A esto se suma la controversia de los colores. Durante la presentación se habló de un panel de 10 bits, pero la realidad técnica indica que se trata de una pantalla de 8 bits que simula la profundidad de color superior. En pruebas prácticas, el Samsung Galaxy S26 Ultra muestra una brecha notable en contenido HDR frente a competidores reales de 10 bits, donde las transiciones de color se sienten más duras y menos fluidas.
Un retroceso silencioso en la fotografía y el diseño
Si bien el apartado fotográfico suele ser el fuerte de Samsung, la cámara telefoto de 3x ha sufrido un recorte físico. El nuevo sensor es más pequeño (1/3,94″) en comparación con el del año pasado (1/3,52″), lo que se traduce en píxeles de menor tamaño que captan menos luz. ¿Cómo afecta esto al usuario? En situaciones de poca iluminación o cenas en restaurantes, notarás más ruido y una pérdida evidente de detalle fino.
Por otro lado, el cambio de materiales generó polémica. La decisión de volver al aluminio tras haber experimentado con el titanio parece, para algunos críticos, un intento de seguir ciegamente al iPhone. Aunque el equipo es más delgado, su relación pantalla-cuerpo ha empeorado al ser más alto y ancho, lo que complica —para muchas personas— su ergonomía para manos pequeñas.
La confusión de la batería y la presión de la competencia
Uno de los puntos que más alarmó a la comunidad fue el dato de la base de datos EPREL de la UE, que lista 1.200 ciclos de carga frente a los 2.000 del modelo anterior. Si bien esto podría deberse a cambios en las normativas de prueba europeas y no a una degradación real más rápida, se suma a una lista de dudas que el usuario promedio no debería tener al invertir más de 1.200 dólares.
Mientras tanto, los rivales no se quedan quietos. Marcas como OnePlus y Xiaomi están ofreciendo paneles de 12 bits, baterías de mayor capacidad y cargas rápidas que duplican la velocidad de Samsung. Si hoy utilizás un Galaxy S25 Ultra, las no hay suficientes novedades aquí como para justificar el salto al nuevo modelo, especialmente considerando que la batería que supera fácilmente a la estrella de Samsung ya se encuentra en dispositivos de la competencia por un precio menor.