Una pareja mendocina rompió el mito y selló su amor un martes 13
Lili y Carlos, vecinos de Dorrego, formalizaron su unión convivencial este martes 13 y dejaron en claro que el amor puede más que cualquier superstición.
Tras 33 años de convivencia, una pareja mendocina eligió el martes 13 para sellar su unión y romper con el viejo refrán popular.
Mariano Godoy / MDZ RadioEste 13 de enero tocó martes y con esto una lista interminable de cosas que no hay que encarar en esta fecha. Como primer mandato: "No te cases ni te embarques", reza el popular refrán. Pero, mientras muchos evitan decisiones importantes por superstición, una pareja mendocina decidió ir a contramano de las creencias populares.
Este martes 13 de enero, Lili Gamboni y Carlos Reyes firmaron su unión convivencial en el Registro Civil y demostraron que el amor pesa más que cualquier creencia. Vecinos de Dorrego, en Guaymallén, se conocen desde hace 33 años. Compartieron una vida juntos, formaron una familia, tuvieron hijos y hasta nietos. Lo único que les faltaba era formalizar legalmente esa convivencia de décadas.
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La elección de la fecha no tuvo un trasfondo místico ni una estrategia provocadora. Según contaron en diálogo con MDZ Radio, el día fue casi circunstancial. Para ellos, lo importante nunca fue el calendario, sino el vínculo que construyeron con el tiempo.
El amor por encima de las supersticiones
“Uno en la vida le da un propósito a las cosas, y la fecha la dejamos de lado”, explicó Carlos. Para la pareja, el martes 13 es apenas un detalle, sin carga negativa. La convivencia, el bienestar y el amor fueron los verdaderos motores de la decisión.
Lejos de esquivar la superstición, terminaron rompiéndola. “Que viva el amor, la armonía y la paz”, expresaron durante la entrevista. También remarcaron la importancia de dar un mensaje positivo, no solo para ellos, sino para toda la sociedad.
Consultados sobre si tomaron la unión como una forma de desafiar el mito del martes 13, ambos coincidieron. Romper con ese estereotipo fue casi natural. “¿Por qué no puede ser un día diferente?”, se preguntaron, sin dramatizar.
Un mensaje simple y directo
Lejos de los nervios o las dudas, la pareja vivió la jornada con alegría. Incluso admitieron que, si bien alguno se consideraba “un poco supersticioso”, el buen ánimo y las “vibras altas” terminaron pesando más.
Nadie intentó convencerlos de postergar la fecha. Al contrario, el entorno celebró la decisión. Para ellos, el martes 13 dejó de ser sinónimo de mala suerte y se transformó en un recuerdo especial.
Como mensaje final, Lili y Carlos lo resumieron con pocas palabras y mucha claridad: “El amor sin arroz, buena onda para todos y buenas vibras”. Y así, con un simple “feliz martes 13”, sellaron una historia que desafía mitos y reafirma que el amor no entiende de supersticiones.

