Situación de calle en Mendoza: 40 personas que pasaron por los hogares ahora viven en una casa
Los refugios de invierno estuvieron abiertos 78 días y pasaron más de 200 personas. Las estrategias para pasar de la situación de calle a un trabajo estable.
Uno de los refugios para las personas en situación de calle en Mendoza.
Prensa Ciudad de MendozaEn Mendoza, viven unas mil personas en situación de calle según los relevamientos de las organizaciones sociales. Este invierno se abrieron refugios nocturnos y pasaron unas 200 personas. La idea fue establecer operativos interdisciplinarios y 40 personas pudieron conseguir un trabajo y revincularse con sus familias.
Refugios y estrategias
Este año, los refugios nocturnos de invierno para personas en situación de calle estuvieron abiertos del 15 de junio al 31 de agosto. Según los datos de la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza, pasaron unas 200 personas durante ese periodo.
Del total de personas que durmieron en los refugios, 100 participaron en talleres de herramientas laborales y 100 accedieron a abordajes psicosociales. En cuanto a la salud, 44 personas se vacunaron, 36 accedieron a controles médicos y 31 hicieron testeos rápidos de VIH-Sífilis.
De situación de calle a un trabajo estable
Para que un refugio se convierta en un espacio de transformación social, es clave un abordaje interdisciplinario que provean la contención integral de las personas en situación de calle. En el albergue las personas encontraron un plato de comida caliente, elementos de higiene personal, abrigo y una cama cómoda donde pasar la noche.
Además, desde la Municipalidad de la Ciudad de Mendoza se promovió el abordaje psicosocial profundo orientado a la restitución de derechos, la revinculación familiar y la inserción laboral. "El impacto de este compromiso institucional, que se realizó en conjunto con el sector privado, organizaciones de la sociedad civil y redes comunitarias y cristianas, se refleja de manera concreta en el presente de quienes pasaron por los albergues. Detrás de cada espacio ofrecido hay procesos reales de superación personal, guiados por el sostén de los equipos de operadores y personal de diversas áreas municipales", explicaron desde la comuna.
En la estrategia participaron el Grupo Huentala, el Grupo América, la Vicaría de la Solidaridad de Mendoza, Misión en las calles, Pastoral de calle, Red Puentes, Puente Vincular, el Liceo Militar General Espejo, Autam y el Gobierno de Mendoza.
Para llevar adelante el abordaje multidisciplinario fue clave el rol de los operadores. Escucharon, orientaron y dieron palabras de apoyo y aliento. Desde la guía para hacer un CV, hasta algo simple como recordar horarios y pautas de conducta. Las personas que pasaron por el refugio y hoy tienen un trabajo estable destacaron su tarea. “Yo pensaba que las cosas ya no iban a poder cambiar, pero en el refugio conocí gente muy buena que me ayudó. Los que están a cargo me dieron una mano, nunca me dejaron caer los brazos y todos los días me levantaban para que saliera adelante. Tuve contención, apoyo y todo lo que necesité en ese momento. Logré un trabajo estable y hoy gracias a Dios estoy con mi familia, volviendo a hacerme un hombre de bien", dijo Pablo.
En el mismo sentido, Sebastián resaltó la labor de los trabajadores: "La contención y el diálogo con los operadores me hicieron volver a encontrarme conmigo mismo y valorar las oportunidades".
Qué hay detrás de la situación de calle
Para que una persona llegue a vivir en situación de calle hubo un proceso de deterioro de sus redes vinculares que la llevaron a no tener trabajo y finalmente, perder su hogar. No hay amigos, conocidos ni un referido. En general, la mayoría de las personas que están en situación de calle un factor común: consumo y problemas de salud mental.
Así lo confirmó hace unas semanas a MDZ la directora de Contingencias del Gobierno de Mendoza, Priscila Segura. “Del cien por ciento de las personas en situación de calle, el 95 por ciento yo te diría que tiene problemas de adicciones y de salud mental”, dijo.
Segura explicó que los equipos detectan esta problemática cuando concurren a los lugares donde las personas duermen o arman sus “ranchadas”. Según señaló, una de las primeras alternativas que ofrecen es el acceso a tratamientos y dispositivos de asistencia, aunque la decisión de iniciar un proceso depende de cada persona. “Están totalmente atravesados por eso”, sostuvo la funcionaria, quien vinculó los consumos problemáticos con la pérdida progresiva de los vínculos.
Para quienes aceptan iniciar un proceso de rehabilitación, el Gobierno provincial trabaja mediante un convenio con Remar. En determinados casos, las personas son trasladadas a granjas de rehabilitación ubicadas fuera de Mendoza y lejos de los lugares donde desarrollaban su vida cotidiana y consumían.



