#MDZArte: Sara Rosales, color, figura y fondos evolucionando

Con más de dos décadas de trabajo, Sara Rosales a través de la técnica mixta y el collage invita al espectador a indagar qué se esconde detrás de esas miradas cómplices, de las manos, los rostros, de las luces, pero también de las sombras.

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muriel del barco

Sara Rosales

Pachy Reynoso/MDZ

Si hay algo que tiene Sara, a través de una trayectoria tan larga, es saber despertar admiración en quienes observan con atención las miradas, manos, aves, luces y sombras, que Rosales plasma en sus cuadros. 

Es que la artista que aún considera "estar en evolución" es amante de las zonas de penumbras, donde se crea un clima de misterio y hay que descubrir lo que hay detrás. 

¿Qué es lo que enciende a esta artista? Conocela en #MDZArte.

-Nombre y apellido:

Sara Rosales.

-Te dicen:

Obviamente porque mi piel es tostadita: "Negrita" o "Morenita" que acepto con mucho cariño, nací con pigmentación humilde y muy asumida.

-Autodidacta o estudiada:

Las dos variantes, sentí primero la vocación, luego estudiar, formarme, en la Escuela Provincial de Bellas Artes, descubrir la pasión por las líneas, formas, dibujo y pintura, historia universal del Arte desde el Renacimiento, las distintas etapas, el impresionismo, Arte Latinoamericano y Contemporáneo.

Sara Rosales

-¿Qué es el arte para vos?

El arte lo entiendo y siento en general, como cualquier actividad o producto realizado con una finalidad estética y también comunicativa, donde se expresan, ideas y emociones.

El Arte es un componente de la cultura. Actividad que el hombre recrea un aspecto de la realidad, o un sentimiento, valiéndose de la materia, la imagen o el sonido. La noción de arte continúa sujeta a profundas definiciones e interpretaciones de acuerdo a la época, a lo largo del espacio y del tiempo.

-¿Cuándo te diste cuenta que querías vivir del arte?

Mi madre fue modista y diseñaba sus modelos, me crié junto a ella, jugando con tizas de sastre, lápices de colores, retazos de telas de diferentes texturas y cromías. Las salidas en familia, mis padres y hermana, era ver teatro, conciertos. Yo tenía 10 años y concurrimos con mis padres a la inauguración del ahora renovado y puesto en función Teatro Mendoza, recordarlo me produce nostalgia y emoción, mi inclinación, indudablemente estaba signada.

-¿Qué sentís cuando pintás?

La tarea silenciosa del taller, es única, e intransferible, reitero lo que siempre sostengo, es lo más parecido a un acto de amor, por la pasión que se siente, el arte es el amante perfecto. Siempre está, te espera, te exige, a veces te confunde, huye, ese juego te lleva buscar lo que no sabías que tenías dentro. A expresarte a través de un lenguaje artístico, que el subconsciente te dicta.

Sara Rosales

-¿Cómo te enfrentás a un lienzo blanco?

La tela en blanco, me moviliza, me seduce, antes del primer trazo, hay una pausa casi insegura, por momentos lúdica, empiezo a descubrir, resaltar, borrar y volver a empezar...

-Cuando mirás cuadros viejos tuyos, ¿te encontrás o ya no?

Sí, ver obras de décadas pasadas, me gusta, porque son momentos de mi vida, y lo que ello implica, cada día nuestro, forma nuestra historia con aciertos y desaciertos, y la obra también habla de nuestro pasado.

-¿Cuándo te propusiste vivir del arte?

No, no me propuse vivir del arte, siempre supe que tenía de trabajar para vivir, y pintar para no morir, una frase muy utilizada, pero real. Tenemos artistas jóvenes maravillosos, que lo intentan, algunos con más suerte y oportunidades, pero otros no. Mendoza, genera trascendentes artistas sea en la disciplina que fuere, es poco el público que visita talleres con la intención firme de adquirir obras originales, únicas, siempre será una inversión que se puede obtener con facilidades.

Sara Rosales

-¿Cuál es tu sueño?

Seguir con salud, sanas neuronas, entusiasmo, capacidad de asombro, seguir dedicándole al taller de 5 a 6 horas de trabajo. He recibido y recibo a lo largo de mi trayectoria buena crítica y distinciones que agradezco muy profundamente, porque han sido y son el estímulo para seguir en lo que me he propuesto.

-¿Te gusta mostrar lo qué hacés? ¿Cómo te llevás con el marketing?

Cuando uno expone, se expone por decisión propia. Nunca quise presentarme a salones, para mí el arte no es competición, prefiero se me evalúe por la producción de 15 o 20 trabajos que por solo uno. Me gusta el momento de la inauguración, el reencuentro con colegas, amigos, gente que me sigue, ese momento lo vivo intensamente. La adquisición ha bajado. Son momentos duros para la venta, pero no puedo quejarme.

-¿Qué te inspira?

Mi tema se centra principalmente en la figura o rostros como predominante. Nunca puedo saber el tema de antemano, es una combinación de sueños y realidades, la obra está muy relacionada conmigo, es una parte de mi, esos rostros no son personajes particulares, es la forma de expresar mi mundo propio, que al entrar en contacto con el espectador se hacen también parte de él.

-¿Qué sentís cuando terminás un cuadro?

Considero que una obra nunca está totalmente terminada, surge el momento, en que lo considerás pasado un tiempo, el interrogante se impone: "Tendría que retomar tal espacio, creo que ese detalle no suma, bajaría tal color, etc, ". Es mi caso y el de muchos. Todo aquel que está en una actividad creativa debe plantearse lo mismo.

Sara Rosales

-¿Cómo le ponés un valor a tu obra?

Existe una cotización por trayectoria, demanda, críticas, que a veces el valor inhibe a un posible comprador. La realidad es otra y debemos adaptarnos.

-¿Quién valora más tu arte el mendocino o el turista? ¿Y tiene que ver con el valor que le das vos?

Cuando he expuesto en el exterior he ubicado obras, y aquí en Mendoza también se han interesado turistas. Soy una sentimental, me gusta saber quién tiene mi obra, dónde puedo ir a verlas cuando quiera. Me siento orgullosa de ser Sara Rosales aquí en mi provincia y no una gota en el mar.

-¿Dónde soñás con ver un cuadro tuyo?

Mi sueño está cumplido, tengo muchas obras en lugares distantes y donde se encuentren sé que fueron deseadas y tratadas con respeto. Eso me hace feliz.

¿Qué pieza o cuadro quisieras tener en tu casa que no sea tuyo?

Soñar no cuesta nada, " El Beso" de Gustav Klimt.

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