Santiago Bilinkis: "La inteligencia artificial será una de las principales palancas de presión en las disputas geopolíticas"
El emprendedor tecnológico en inteligencia artificial Santiago Bilinkis analiza el impacto de la inteligencia artificial.
Santiago Bilinkis, emprendedor y especialista en IA.
MDZEl emprendedor y especialista en inteligencia artificial Santiago Bilinkis se acercó a la redacción de MDZ para analizar el estado de situación actual de la IA. El impacto en el empelo y la relevancia geopolítica.
Entrevista completa
—Se calcula que hacia 2030 o 2031 podríamos alcanzar una Inteligencia Artificial General (AGI) o una superinteligencia. ¿Dónde estamos parados hoy respecto a ese objetivo y crees que eventualmente se llegará?

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—Es un momento muy particular. Hace casi cuatro años tenemos disponible una herramienta muy poderosa, no AGI, sino chatbots, gratuita o casi gratuita para cualquiera. Sin embargo, el 80% de la gente todavía le da un uso nulo o sumamente básico; muchos reemplazaron la búsqueda en Google por preguntarle al chat, pero ese no es el uso verdaderamente profundo. Es curioso ver el enorme potencial técnico frente a la baja adopción tanto individual como corporativa.
Lo segundo que caracteriza la actualidad es la velocidad descomunal del avance. A principios de este año se dio un gran salto de calidad: el paso de la IA como simple chatbot a la IA agéntica (usando herramientas como Codex en GPT o Claude Code). La mayoría de la gente aún no lo registró. De hecho, yo armé una guía gratuita para descargar en mi sitio y tengo que actualizarla todas las semanas, no por capricho, sino porque la información del mes pasado ya es historia antigua.
Respecto a la inteligencia artificial general (AGI), no hace falta superar al humano más brillante para que esto represente un problema gigante para la sociedad: basta con superar al humano promedio, y en muchas tareas los humanos no somos tan buenos. Ya estamos cerca de lograr máquinas que superen al promedio en la mayoría de las tareas; eso no es 2031, está a la vuelta de la esquina.
Para llegar a la superinteligencia, nadie sabe cuán lejos estamos porque requerirá uno o más saltos discretos que no sabemos cuándo sucederán. Pero pensar en 2030 como escenario lógico implica que faltan apenas tres años y medio. Si tenés 50 años, este no es un problema de tus nietos: es un problema tuyo hoy.
—¿Crees que el próximo gran salto dependerá de la adopción masiva más que de una actualización técnica? Y por otro lado, ¿dónde ves hoy el principal cuello de botella?
—El salto hacia la IA agéntica es tan grande que quienes la utilizamos sentimos que tenemos "superpoderes". En un entorno laboral, la diferencia de productividad entre quien la usa y quien no es abismal: tareas que antes llevaban tres semanas hoy se hacen en tres horas, con mayor profundidad y mejor análisis de datos. El principal factor que va a empujar la adopción será la disparidad competitiva.
En cuanto al cuello de botella, es completamente cultural a nivel individual. Es la tecnología más fácil de usar en la historia de la humanidad: le hablás en lenguaje natural, te entiende mejor que muchas personas y responde igual. No hay que aprender nada.
En las grandes compañías existen frenos por cuestiones de compliance, privacidad de datos y propiedad intelectual. Sin embargo, hoy las empresas están buscando todas las razones por las cuales "no se puede", cuando en realidad la pregunta que deben hacerse es cómo lo van a implementar, porque lo van a tener que hacer igual.
—Con un avance tan vertiginoso, ¿cómo se debería proceder en materia de regulación? ¿Y cómo contrarrestar la creciente dificultad para distinguir entre lo real y lo generado por IA?
—Respecto a la regulación, es extremadamente difícil. A diferencia de lo que ocurrió históricamente con las armas nucleares, hoy no existen organismos supranacionales con poder de policía global. Si un país impone restricciones locales, sus rivales geopolíticos tomarán ventaja. No se trata solo de la competencia entre empresas como OpenAI, Anthropic o Google, sino de la pugna geopolítica con modelos chinos (como DeepSeek o GLM) e iniciativas open source.
Si estamos jugando con fuego, es poco probable que podamos frenarlo con leyes; no existe un acuerdo entre las grandes potencias.
Sobre la frontera entre lo real y lo sintético, es un proceso que ya se aceleró. Si observás la publicidad del Mundial 2026, la gran mayoría de los comerciales están hechos con IA porque es infinitamente más barato y rápido que contratar miles de extras y alquilar un estadio. Aunque técnicamente le falte pulir técnico a la imagen, el ojo humano se acostumbra rápido. Esto se va a imponer masivamente en el cine y la producción audiovisual. Por supuesto que reclamos como los que hicieron actores como Ricardo Darín por el uso no autorizado de su imagen son totalmente válidos, pero la transformación tecnológica avanzará igual.
Impacto en el empleo
—¿Se está sintiendo ya el impacto de la Inteligencia Artificial en el mercado laboral?
—Todavía no se siente con fuerza masiva porque la adopción sigue siendo baja. Sin embargo, cuando se desate un efecto dominó de adopción, la destrucción de puestos de trabajo puede ser rápida y considerable.
El primer sector donde ya se mide cuantitativamente este impacto es en los empleos de nivel inicial y calificados en Estados Unidos: para un graduado universitario hoy es extremadamente difícil conseguir su primer trabajo. Un síntoma claro se vio en las últimas graduaciones de junio en EE. UU., donde varios oradores que mencionaron la IA en sus discursos fueron espontáneamente abucheados por los estudiantes. Esas son las primeras reacciones anti-IA y vienen de los graduados de las principales universidades.
—En Argentina se debatieron iniciativas sobre "gemelos de IA" y marcos legales para crear empresas operadas por agentes sin intervención humana. ¿Qué opinión te merecen?
—El problema de fondo no es la figura societaria, sino la responsabilidad legal. En una empresa donde no hay un humano detrás, ¿a quién le hacés un juicio si algo sale mal? Sucede algo similar con los vehículos autónomos: si un auto sin conductor atropella a alguien, la responsabilidad debe delimitarse entre el fabricante, el desarrollador del software o el dueño.
Con estas nuevas formas de hacer negocios donde la impronta humana se invisibiliza, la responsabilidad al final del día siempre tendrá que terminar siendo humana.
Geopolítica de la IA
—El Papa se ha pronunciado sobre la IA, pidiendo discutir un código ético y cuestionando la concentración de datos en el sector privado. ¿Cómo analizás su postura?
—Me parece fundamental que un líder de su magnitud ponga el tema en la agenda pública global. Sin embargo, al igual que cuando estuve en el Vaticano debatiendo sobre esto, noto cierta postura ingenua. Pedir que se frene la carrera de desarrollo lo comparto, pero no va a suceder.
Por otro lado, la IA se ha convertido en un activo central de la seguridad nacional y la geopolítica. Cuando la administración estadounidense
La otra cosa importante para mirar en esto es lo que viene pasando, digamos, cuando a principio de año Trump usó a Claude para planificar el operativo que atrapó a Maduro y después el Departamento de Defensa estadounidense utilizó Claude para elegir los targets de los primeros bombardeos a Irán. Anthrophic, la compañía que hace Claude, salió a marcarle la cancha al gobierno diciendo no queremos que se use nuestra herramienta para matar personas y para supervisión masiva de ciudadanos americanos. En ese momento. Trump, que tiene un temperamento fuerte, salió en su red social a decir que ninguna compañía de porquería Woke nos va a marcar a nosotros la agenda y comprometer la seguridad nacional.
Ahí hay varias cosas para leer. La primera es que Trump sabe hoy que le limiten el uso de inteligencia artificial como un compromiso serio a la seguridad de Estados Unidos. El segundo es que cuando dice lo de vigilancia masiva dice vigilancia masiva de ciudadanos americanos. Si lo vas a usar para controlar a los iraníes, a los mexicanos o a los argentinos, tema tuyo. Y la tercera cosa es que cuando sale este modelo muy poderoso mitos que tenía un riesgo serio ya no solo para la seguridad Estados Unidos, sino para el sistema financiero. Para facilitar a muchos hackear, Trump utiliza una herramienta que es la prohibición de exportación. Era una herramienta que la usó porque era muy rápida de ejecutar.
Lo sacó en una tarde, obligó a retirar el modelo del mercado porque exportarlo no puede ser usado por ciudadanos no americanos y eso es incontrolable, es inmanejable. Los propios que trabajan en Anthropic son ciudadanos asiáticos de diferentes países de Asia. Entonces, hubo que retirar el modelo. Pero abrir una caja de Pandora, que es la posibilidad concreta de que en el futuro, si la IA esté limitada por nacionalidad, hoy no es ejecutable, porque todavía no nos obligaron a escanear la retina, a poner la huella digital. No te digo que Cloud no ande si sos argentino, pero por ahí no te tienen del modelo más sofisticado. Entonces si vos ponés tu huella sin huella no arranca, ponés tu huella, listo, vos usas hasta este nivel de IA y los americanos otro. Y si la IA se convierte realmente en el mayor condicionante del nivel de competitividad de gobiernos y compañías, podés empezar a tener un mundo donde el que desarrolla los modelos se reserva para sí mismo lo mejor y el resto que use los modelos viejos.
Y eso puede ser un problemón. Entonces, toda la idea de soberanía tecnológica que a mí me pareció una pavada, ahora la veo de otra manera. La veo con preocupación porque no tenemos chance de construir nosotros Argentina, México, Colombia, todos los países del Tercer mundo. No tenemos chance de construir nuestro propio club, entonces estamos medio a merced de cómo.
Creo que buena parte de las alianzas geopolíticas, así como hoy es negociamos un acuerdo con Estados Unidos para que exportarles ciertos bienes, negociamos y Estados Unidos nos concede acceso a mythos, al modelo más avanzado. Creo que va a ser cosa de negociación entre los gobiernos y que así como ahora decís bueno, con Irán listo, te cierro el estrecho de Ormuz, te corto la IA y bueno, tendrán que tener la China, para mí va a ser una de las principales palancas de presión en las disputas geopolíticas, como también probablemente los datacenters se van a convertir en blancos militares. O sea, lo primero que te voy a querer bombardear son tus datacenters.
