¿Qué era la Chingana del Patrón Santiago?
Una arraigada leyenda popular sostenía que si no se honraba al Santo Patrono en su día este, enojado y ofendido, hacía bramar hasta la tierra.. Escribe Gustavo Capone.
El 25 de julio se celebra el Santo Patrono Santiago.
Rodrigo D'Angelo / MDZUna arraigada leyenda popular sostenía que si no se honraba al Santo Patrono en su día este, enojado y ofendido, hacía bramar hasta la tierra. Así fue como paralelamente a las actividades de la agenda oficial de celebraciones religiosas, se fueron agregando populares y espontáneas manifestaciones que recordaban al santo con bailes y guitarreadas.
La política y la religión: ¿qué nos dice la historia?
Después de algunos intentos frustrados los españoles pudieron radicarse en Mendoza. Fue 1561 cuando Pedro del Castillo fundó la Ciudad de Mendoza.

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La conquista del territorio mendocino, estará enmarcada en “la corriente colonizadora del oeste”. Se concretó definitivamente cuando el nuevo gobernador chileno García Hurtado de Mendoza (reemplazante del asesinado Valdivia), envió a Pedro Ruiz del Castillo como Teniente Gobernador y Capitán General para “poblar, fundar, repartir tierras y encomendar indios en las provincias de Cuyo”.
La fundación mendocina sería la séptima ciudad que nació bajo la gestión de García Hurtado de Mendoza. El gobernador chileno gozaba entre sus tropas de una consabida y extrema fama de supersticioso. Por lo cual la séptima fundación de una ciudad (con todo lo que el número 7 implicaba para “los cabaleros” españoles) tomaba una vital importancia. Representaba entonces un gran orgullo y prestigio político. También significaba todo un desafío y controversias, pues el proceso colonizador de Mendoza continuará signado por muertes, intrigas y persecuciones, en razón de las fuertes disputas reinantes en Chile, donde grupos antagónicos se disputaban el poder y los beneficios que emanaban de la capital virreinal (la “Ciudad de los Reyes”, hoy Lima).
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A la evidente crisis política se agregaban: los durísimos enfrentamientos con los aborígenes en la araucaria y una serie de epidemias que menguarán las tropas españolas. Pero ya una vez en el Valle de Huentata, Pedro del Castillo dio lugar “al cumplimento de los pasos formales de la fundación”, según las Leyes de Indias, naciendo así “Ciudad de Mendoza, del Nuevo Valle de La Rioja”.
Otra vez la grieta
Aquellos viejos problemas internos españoles devinieron en una segunda fundación mendocina, después de que una nueva expedición al mando de Juan Jufré refundará Mendoza.
La razón de la nueva fundación estaba motivada en los reiterados intereses políticos internos entre los españoles radicados en Chile y las pujas que nacían del gobierno virreinal en Lima. Tal circunstancia hará que García Hurtado de Mendoza renuncie, siendo reemplazado por su archienemigo Francisco de Villagra como el nuevo gobernador del “Reyno de Chile”. Éste entonces mandará a Juan Jufré para reemplazar a Castillo y gestar una nueva fundación pretendiendo dejar sin efecto todo lo actuado.
Pero todos los pasos formales seguidos por Castillo valieron al tiempo para que la segunda fundación de Mendoza en 1562 (“Ciudad de la Resurrección”) no fuera considerada “oficial” por el imperio español y careciera de “jerarquía urbana”. Por ende, tanto la historia y la ley española le darán la espalda a Jufré, devolviéndole toda la gloria fundadora a Castillo.
El patrón que los unió
En lo único que coincidieron Castillo y Jufré fue en la designación del nombre de la iglesia mayor y del santo protector de la ciudad. Tal opción recayó en San Pedro, como “patrón y abogado de la nueva fundación”. Sin embargo, diversos motivos hicieron que a los pocos años, Santiago se convirtiera en el titular de la ciudad, a pesar de que en las actas de fundación donde quedaba claro que Castillo y Jufré eligieron como patrono a San Pedro.
En síntesis, San Pedro, pronto desapareció del patronazgo local, pues ya desde los primeros años de la ciudad el santo que aparece como patrono es Santiago.
El cambio de ‘santo protector’ puede tener varias explicaciones en el plano de las conjeturas:
- La precariedad de la vida religiosa en esos tiempos con seguridad empujó a modificar la determinación original, pues las escasas ceremonias religiosas en la zona no profundizaron la consolidación de San Pedro como patrón protector.
- Los sacerdotes que llegaron a Mendoza en los primeros años de su fundación, no gozaron de muy buena fama y ostentaban hábitos “non santos”. Otros intereses los movía, no la prédica evangelizadora. Es el caso del sacerdote Hernando de la Cueva, a quien hubo que pagarle 1.000 pesos castellanos para que viniera con Castillo y convalidara la fundación de Mendoza o el cura Luis Bonifacio, recordado por su apego, según las crónicas, “a las damas, el vino y el juego de cartas”. Tales circunstancias pudieron haber influido para que la confirmación del patronazgo proviniera más de los soldados que de los clérigos.
- Habría que agregar que Santiago era el patrono de España y su caballería, y un santo más al gusto de los conquistadores ibéricos de entonces. Santiago representaba un guerrero místico (“el matamoros”) que por su carácter impetuoso era conocido como “Hijo del Trueno”, como le puso Jesús a él y a su hermano San Juan el Evangelista.
Santiago será también el protector de los curtidores, veterinarios y equitadores. La imagen que llegó a Mendoza en 1600 así lo muestra: sobre un caballo, empuñando una espada y con dos musulmanes a sus pies.
"Venerado patrono"
La veneración se estableció anualmente y siempre se la relacionó con la ofrenda del pueblo mendocino para evitar los temblores, aunque su conmemoración se remitió a épocas coloniales. La creencia marca que se debía concurrir a la procesión, pues sino el santo ofendido, ante la poca dedicación cristina, generaría los movimientos sísmicos y catástrofes mayores.
El 25 de julio la Iglesia celebra la fiesta de Santiago “el Mayor”, uno de los doce apóstoles elegidos y se lo representa vestido de peregrino o como un soldado montado en un caballo blanco en actitud de lucha. San Crisóstomo dirá que Santiago fue el apóstol más atrevido y valiente. El nombre de Santiago proviene de las palabras Sant Iacob, del hebreo “Jacob”. Durante las batallas los españoles solían gritar “Sant Iacob, ayúdenos” y al decirlo rápido repetitivamente sonaba a Santiago. El apóstol Santiago será conocido también por haber preparado el camino para que la Virgen María sea reconocida como “Pilar” de la Iglesia.
La devoción popular y su masivo costado pagano
“Patrón de las Españas y a quien esta Ciudad tiene por Patrón y Abogado”. Se leía ya en las actas de gobierno de Mendoza en 1575. Lo que confirma que desde ese tiempo Santiago es considerado como el protector.
El día 24 de agosto se hacía el paseo del Estandarte Real, desde la casa del Alférez designado el año anterior hasta el Cabildo. Allí juraba el nuevo Alférez Real, recibía el Estandarte y se pasaba a la Iglesia Matriz. A la mañana siguiente, se celebrará la Misa de Santiago con el Estandarte Real nuevamente en la Matriz. Concluida la celebración llevaban el estandarte a la casa del Alférez Real y allí permanecía hasta el 24 de julio del año siguiente.
Otro atractivo de la celebración lo constituía el lado masivo, espontaneo y popular, que convocaba multitudes. Era la “chingana” del Patrón.
Juan Draghi Lucero sostenía que “los mejores guitarreros, arpistas y requintistas tuvieron su escenario de honor, se lucieron los cantores y el zapateador fino mostró sus inigualables mudanzas en la chingana”. La chingana era el sano pretexto para reunirse en torno a la fiesta popular. Etimológicamente “chingana” proviene del quechua “chinkana”, que implica un “laberinto”. Otras tras fuentes lo derivan del verbo coloquial 'chingar' (“beber frecuentemente vino o licores”), y que en la época se usaba para designar aquellos lugares donde se jugaba y sociabilizaba; se bebía, comía, cantaba y bailaba.
En aquella Mendoza colonial el lugar histórico, estaba camino a la Chimba (Las Heras), en lo que hoy sería la intersección de las actuales calles San Martín y Córdoba. Ese era el sitio de la mayor chingana mendocina.
Chingana en el pasado era un término criollo que se usó en forma despectiva por algunos sectores cultos para designar un lugar que ostentaba mala fama. Ya durante el siglo XIX, cambió la consideración, pasando a ser los locales de entretenimiento y fiesta popular, similar a una taberna o un bodegón, pasando las chinganas y ramadas a denominarse fondas, limitando su proliferación a las celebraciones patrias y religiosas.
Volver a las chinganas
Algunos organismos estatales e instituciones intermedias han buscado recrear esta tradición. La chingana propone una experiencia sensorial única: recorrer en una tarde la Argentina folclórica, y particularmente las tradiciones cuyanas. Conocer danzas olvidadas y descubrir los vínculos que existen con las que perduraron y las que hoy conforman nuestros acervos, permitiendo captar a través de los sentidos el pasado y percibir ese tiempo antiguo. Recrear danzas como la calandria, el picaflor, una mazurca, el gauchito, cielitos, el shotis cuyano, el sereno (la única danza autóctona mendocina) y contemplar las creadas en honor a la Bandera, San Martín, el Tropero Sosa, las fortineras, etc. También sumergirse entre los colores y diseños de los atuendos y saboreas los manjares de Cuyo; volviendo al pasado, pero sin descuidar a los cantores, escuchando tonadas y bailando cuecas, gatos, chacareras y valsecitos criollos.
Viva el patrón Santiago; viva la farra y las guitarreadas. Honor a la chingana y a las chinas buenas mozas de Cuyo. ¡Salud!, y con vino mendocino. ¡Lo que hay que hacer para que no tiemble!

