"Se profundizó la pobreza en los jóvenes de 18 a 25 años que buscan empleo y no lo consiguen"

Tras las cifras de la pobreza e indigencia difundidas en la última semana por el INDEC,  el productor vitivinícola y presidente de Coninagro, Carlos Ianizzotto, describe la realidad que ha vivido el sector rural en la era Macri.  "El aumento de la pobreza atenta contra la competitividad de cualquier actividad productiva", afirna.

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Mario Simonovich

Imagen ilustrativa (fuente: eldopolis.com.ar)

De la desastrosa herencia que le dejó Cristina Kirchner en diciembre de 2015, Macri ha logrado sincerar costos y salir del default y el cepo al dólar. Pero la actividad económica está casi en el mismo nivel que en enero de 2016, las cifras de la pobreza -que ha sido la noticia de la última semana- son peores que los de su antecesora y en lo que respecta solo a Mendoza, en los dos últimos años ha crecido la población que no terminó el secundario y también los analfabetos; e inclusive -como dato sobre las condiciones de trabajo- además aumentó en la provincia los asalariados sin descuento jubilatorio. Y un dato que duele es que a fines de 2016 la indigencia en el Gran Mendoza alcanzaba a 8.567 hogares y a 34.805 personas, y actualmente llega a 9.753 hogares y a 39.653 personas. En la era Macri la población indigente en el país pasó de 1,6 millones a 1,8 millones. Y esto afectó mucho a la población rural.  Así lo describe el productor vitivinícola Carlos Iannizzotto, presidente de Coninagro y gerente de Acovi:

_ ¿Ha notado el aumento de la indigencia?

Carlos Iannizzotto, titular de Coninagro

_ Sí, en mis visitas a todo el país donde desarrollan actividades el cooperativismo he notado el aumento de la indigencia. Todo esto ha llevado al aumento de la informalidad y marginalidad en todo el circuito económico, principalmente en lo laboral. Salvo la Pampa Húmeda, he visto una profundización de la pobreza, sobre todo en el Noroeste y en los jóvenes de entre 18 a 25 años que buscan empleo y no lo consiguen. Hay una profundización del éxodo rural hacia las ciudades y eso engrosa las villas ubicadas en los cinturones urbanos.

_ ¿Qué realidad está viendo del país?

_ Una realidad adversa para las economías regionales, tanto para la producción, industrialización y comercialización, en el que la alta presión impositiva y las escasas o nulas herramientas para el crecimiento impiden destrabar toda la potencia y fuerza que tiene la ruralidad, más allá de la pampa húmeda. Pero también he visto un gran compromiso con el país y un alto nivel de solidaridad en los sectores vulnerables de la economía real. Por ello pienso que la causal del empobrecimiento del país no es económica sino política. El aumento de la pobreza atenta contra la competitividad de cualquier actividad productiva. Faltan políticas de estado que den estabilidad y previsibilidad.

_ ¿Qué errores de diagnóstico hubo por parte del Gobierno y donde más veces ha tropezado?

_ La Argentina está sobre diagnosticada, se puede tener o mayor o menor asertividad en ese aspecto, pero lo que necesitamos son políticas públicas y gestión para el crecimiento. Creo que el mayor error ha sido, además de insistir en ello, apostar solo al mercado financiero y políticas monetaristas, y dejar de lado todas las posibilidades que genera orientarse hacía una agenda de expansión productiva y del empleo. Por supuesto que también vemos esfuerzos e iniciativas gubernamentales para enfrentar estos momentos, pero que por ahora no están alcanzando. Las fuerzas productivas, las del conocimiento, la potencia que brinda la cooperación y la creatividad hoy están apenas impulsadas.

_¿Hay una clase política preparada para resolver todo esto de una manera definitiva?

_Tenemos que humanizar la política. En donde lo primero sea el ciudadano a pie que está solo, las familias postergadas, las pymes sin futuro. La economía al servicio del bien común y el bien común lo fija y lo gestiona la política con la sociedad organizada. Esto no lo resuelve solo la dirigencia política. Es un desafío que tenemos como sociedad, necesitamos acuerdos y consensos,

y mucho más diálogo. Un diálogo con propuestas que conlleven acciones concretas. Pero siempre recordando que hay que pensar en cuidar las instituciones. La política tiene mucha responsabilidad, claro está, pero en estos momentos nadie puede sentirse afuera de la construcción de un país en crecimiento. Los sectores políticos tienen que asegurar que todos participemos en ese proceso.

El gran problema: no hay una clase política capaz de gobernar bien

Los datos son de un informe de la consultora Idesa y muestra un claro fracaso de la clase dirigente de Argentina, ya que demuestra que no está a la altura de las circunstancias, si se los compara con los de Uruguay y Chile.

Según datos oficiales de los tres países, entre los años 2006 y 2018 la pobreza tuvo el siguiente comportamiento:

En Argentina pasó de 29,2% a 32,0% de la población.

En Chile pasó de 29,1% a 8,6% de la población.

En Uruguay pasó de 32,5% a 8,1% de la población.

De este modo, Chile y Uruguay bajaron la pobreza al 8% de la población en poco más de una década.

En el mismo período, Argentina en el 2006 empezó a distorsionar las estadísticas del INDEC para encubrir la pobreza y luego dejó de medirla en el 2013. Con el nuevo gobierno, en el 2016 se volvió a medirla y seguía en el orden de 1 de cada 3 personas en la pobreza, nivel que se mantiene.

La consecuencia es que en la actualidad la Argentina tiene 4 veces más pobreza que Chile y Uruguay.

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