Permanecer en la escuela no es aprender
Nueve de cada diez chicos terminan primaria a tiempo, pero solo la mitad alcanza aprendizajes adecuados en Lengua y Matemática.
El sistema escolar ha logrado niveles casi universales de permanencia y contención, pero fracasa de forma persistente en la enseñanza de saberes elementales.
Archivo MDZEl último informe del Observatorio de Argentinos por la Educación expone un contraste alarmante en las escuelas del país. Aunque nueve de cada diez alumnos terminan sexto grado a la edad esperada, solo cinco de cada diez lo hacen con conocimientos aceptables en Lengua y Matemática.
Ir a la escuela no siempre es sinónimo de aprender, acceder y permanecer en la escuela no es un objetivo final. Permanecer en la escuela no es aprender. Esta es la principal revelación que deja el Índice de Resultados Escolares (IRE) de primaria para la cohorte 2020-2025, elaborado por los especialistas de Argentinos por la Educación. La radiografía de la educación primaria argentina muestra una evidente contradicción: el sistema escolar ha logrado niveles casi universales de permanencia y contención, pero fracasa de forma persistente en la enseñanza de saberes elementales. La dimensión cuantitativa del reporte muestra cifras para celebrar. De cada cien niños que ingresaron a primer grado en el año 2020, noventa y cuatro lograron llegar a sexto grado en el tiempo teórico esperado, sin repetir ni abandonar. Esta tasa del 94% ratifica una trayectoria de mejora constante en la retención escolar si se la compara con el 88% registrado hace una década. En varias provincias del país, como Tierra del Fuego, Neuquén, Río Negro, La Pampa y Jujuy, la efectividad para evitar el abandono y la sobreedad alcanza prácticamente el 100%.
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La permanencia escolar mejoró
Sin embargo, el espejismo de las aulas llenas pierde fuerza al evaluar los conocimientos reales que adquieren los alumnos al egresar. Al examinar los resultados de las pruebas nacionales Aprender en los estudiantes que cursan a la edad correspondiente, únicamente el 54% logra desempeñarse en niveles satisfactorios o avanzados en Lengua y Matemática de manera simultánea. Al cruzar ambas dimensiones —asistencia a tiempo y aprendizaje adecuado—, el resultado final determina que apenas el 50% de los chicos argentinos completa la escuela primaria en tiempo y forma. El verdadero talón de Aquiles de las aulas argentinas es la Matemática. La brecha de aprendizaje entre las áreas del conocimiento resulta profunda y preocupante: mientras que el 79% de los alumnos de sexto grado logra un nivel satisfactorio en Lengua, en Matemática esa cifra se desploma al 58%. Esta diferencia de más de veinte puntos porcentuales confirma que las mayores dificultades pedagógicas se concentran en el razonamiento lógico, la resolución de problemas y la comprensión de conceptos abstractos, deficiencias que luego se arrastran y profundizan durante el nivel secundario.
La geografía del país también refleja una brecha social y económica determinante. Existe una clara correlación entre el nivel socioeconómico de las comunidades y el rendimiento escolar de sus niños.
- En la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), el 67% de los estudiantes termina la primaria en tiempo y forma.
- En Córdoba con un 61%.
- En La Pampa con un 54%.
Matemática, el principal desafío de la escuela argentina
En el extremo opuesto, las provincias con índices socioeconómicos más vulnerables presentan números dramáticos:
- En Chaco solo el 33% alcanza el estándar mínimo.
- En Santiago del Estero lo hace el 38%.
- En Misiones el 39%.
A pesar de las desigualdades de ingresos, el reporte saca a la luz excepciones valiosas que demuestran que el contexto social no representa un destino ineludible. Provincias como Jujuy y Formosa, con indicadores socioeconómicos promedio bajo, lograron que el 52% de sus alumnos egrese en tiempo y forma, superando la media nacional. En sentido contrario, distritos de mayor desarrollo relativo como Mendoza (48%), Santa Fe (50%) o Entre Ríos (48%) se ubicaron en la media o por debajo de ella, lo que sugiere que las políticas pedagógicas locales juegan un rol determinante.
Otro dato esperanzador es el rebote registrado en la cohorte 2020-2025 tras el impacto sufrido en los años inmediatos a la pandemia. La proporción nacional del 50% recuperó los niveles máximos de la serie histórica y superó la caída del 45% observada en el período 2018-2023. Además, jurisdicciones como San Juan, Catamarca y La Rioja registraron avances significativos al escalar diez puntos porcentuales en comparación con la medición anterior.
Las conclusiones dejan una consigna ineludible para la agenda pública y las autoridades del sector. La Argentina ha resuelto con éxito el desafío de mantener a los niños dentro de las instituciones educativas durante toda su infancia. Sin embargo, el compromiso urgente para los próximos años exige transformar la escolarización en aprendizaje efectivo, fortaleciendo la alfabetización matemática y garantizando que el paso por la escuela primaria dote a cada niño de las herramientas esenciales para su futuro. La educación es una urgencia a largo plazo, pero hay que tener políticas de estado a largo plazo.
* Mg. Juan Manuel Ribeiro, especialista en educación.