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Patagonia: el territorio que no se deja domesticar

Más que un mapa, la Patagonia es una experiencia. Leandro Vesco la recorre como relato vivo y nos invita a pensarla, no a conquistarla.

La Patagonia no necesita ser descubierta ni conquistada

La Patagonia no necesita ser descubierta ni conquistada

Archivo MDZ

La Patagonia nace, antes que territorio como palabra. Magallanes la nombre en 1520 al encontrarse con los “patagones”, gigantes para la mirada europea. El nombre no describe, sólo proyecta porque desde su inicio, la Patagonia fue más una fantasía que un mapa: exceso, desmesura, borde y fin del mundo.

La Patagonia no se recorre: se vive, se respira, se sueña. Leandro Vesco, periodista, descubre este lugar único, donde la inmensidad de los paisajes se mezcla con la fuerza de las historias y la calidez de su gente. Obra indispensable publicada por Editorial El Ateneo (2025 Patagonia / Leandro Vesco)

La Patagonia descoloca porque rompe la medida habitual

Distancias largas, densidades bajas, horizontes abiertos. El viento no es sólo un fenómeno climático sino un rasgo de carácter. Históricamente leída como “desierto”, significante cargado de cierta violencia política- fue el escenario donde el Estado argentino ensayó su soberanía a través de la Conquista del Desierto. Un gesto fundacional que aún tiene ecos como espacio a ocupar, a explotar, a dominar. Pero es el mismo territorio que insiste en otra cosa, puesto que no se deja domesticar del todo. Existe una resistencia geográfica que relativiza cualquier pretensión de control.

LIBRO

"Patagonia", el libro de Leandro Vesco.

La Patagonia para Argentina, es su afuera-interno: aquello que confirma la extensión del país pero también su fragilidad. Reserva energética donde están el petróleo, el gas, el litio, el agua, los glaciares, …¡los restos de los dinosaurios que habitaron el planeta! ¿Y qué hacemos con lo que tenemos? El interrogante nos obliga a pensar la nación no sólo en términos de identidad, sino de responsabilidad. Por ejemplo, Vaca Muerta es el emblema de la época que nos toca vivir. Es una promesa de futuro económico y al mismo tiempo, signo de un modelo extractivo que vuelve a poner al territorio al servicio de una urgencia.

Leandro Vesco elige no describir el paisaje de modo directo, sino rodearlo

No enumera sólo sitios que uno debe visitar sino que los deja aparecer a través de anécdotas de viaje, encuentros breves, conversaciones al borde de una ruta o en un bar perdido. “Patagonia” en su escritura, no es un decorado o una guía de turismo, sino una experiencia en movimiento. El paisaje se metamorfosea en relato y su historia es un modo de orientación en un territorio que no se deja capturar del todo.

El prólogo de “Patagonia” escrito por Francis Mallmann, megacocinero patagónico, refuerza la idea a elegir los itinerarios descriptos por el autor invitando disfrutar esa tierra ancestral que esconde simultáneamente, belleza y admiración. Cada historia mínima, funciona a la manera de un decir y describe lo inmenso sin reducirlo, narra el sur sin domesticarlo. Pero Vesco, además, entiende algo esencial porque en la Patagonia no se llega a un lugar sino que atraviesa un estado y con múltiples sentidos.

PATAGONIA
En la Patagonia no se llega a un lugar sino que atraviesa un estado y con múltiples sentidos.

En la Patagonia no se llega a un lugar sino que atraviesa un estado y con múltiples sentidos.

La Patagonia no necesita ser descubierta ni conquistada

Necesita ser pensada. Porque cada vez que Argentina mira hacia el sur, no encuentra solo un territorio sino que encuentra una pregunta abierta sobre su modo de habitar el mundo. Lea el libro estimado lector, y viaje imaginariamente a un lugar soñado para luego cumplir el itinerario en realidad.

Disfrútelo.

* Carlos Gustavo Motta es psicoanalista y cineasta. Pueden ver su programa Megapsinepolis por YouTube

IG @carlosgustavomotta