Con la actividad, explotaron los robos en Mendoza

Con la actividad, explotaron los robos en Mendoza

En los últimos días, la redacción de MDZ recibió pedidos de ayuda por parte de vecinos que sufrieron inseguridad. "Se meten a las casas cuando hay gente", dicen. Y denuncian abandono en los barrios. Luján, Godoy Cruz y Ciudad encabezan la lista, pero no son los únicos. Los videos de la bronca.

Facundo García

Facundo García

Los barrios de Capital y el Gran Mendoza han vuelto a sentir los efectos de la inseguridad. No es una presencia abstracta: al miedo a que "se metan en la casa" se agrega la evidencia concreta de conocer a un amigo o un familiar que sufrió algún ilícito. Amenazas, entraderas, malos momentos. Por eso los vecinos se están organizando en el reclamo y se comunicaron con MDZ para contar sus experiencias.

Cristina Torres (50) vive en Godoy Cruz, cerca de la Escuela Belgrano. Hace poco se despertó junto a su esposo y notó que la casa estaba rara. Y vaya si lo estaba: mientras dormían, un grupo de ladrones se había paseado por las piezas y se había llevado varias cosas. Al otro día, un vecino se quejó por una situación similar. Para rematarla, antes de que se cumpliera una semana del primer robo, los maleantes se volvieron a escabullir en lo de Cristina para llevarse lo poco que le quedaba

—Ya no te sentís a salvo ni en tu habitación. No les importa lo que pueda pasar si te despertás, nada. Además usan guantes, tapabocas, están súper organizados— detalla la mujer. En su familia tienen un "perro guardián" que siguió durmiendo cuando ingresaron los intrusos. "Ese está en capilla", bromea Cristina, con una sonrisa amarga.

"No son rateros. Son ladrones profesionales"

La cantidad de recaudos significa poco si ahí nomás, en la vereda, empieza el sálvese quien pueda. Leo (36) vive en la Sexta Sección de Ciudad. Puso rejas, cámaras, cerco eléctrico y sensores. "Igual vandalizan las cercas, tienen herramientas para romper lo que haga falta: desde conexiones de alarma hasta detectores láser", se lamenta.

Leo aclara que ya no se trata de "rateros" ni amateurs. Son ladrones profesionales, que llegan en autos veloces -con patente cambiada, para evitar que los rastreen- y se especializan en diversas funciones. En el último mes, de hecho, sus vecinos sufrieron 3 incidentes, "y en uno se treparon hasta el techo de un segundo piso. Increíble", cuenta.

Corredores del crimen

Las zonas del Gran Mendoza que parecen estar sufriendo más los efectos del delito son las que conectan rápido hacia las periferias. Allí los fugitivos encuentran facilidades para ocultarse. Los "corredores" que llevan hacia las barriadas del piedemonte, sobre el oeste, son un ejemplo. Sin puestos ni vigilancia sistemática, escapar se transforma en una cuestión de mera velocidad.

"Sabemos que hay aguantaderos"

—No es un prejuicio personal contra esos barrios, donde seguro que hay gente muy laburante -aclara Leo-. Pero es un hecho que existen aguantaderos. Estos personajes corren a esconderse en esas zonas y les complican la vida a los que viven ahí.

Asimismo, los consultados se quejan por la cantidad de personas que trabaja sin identificación visible cuidando los coches en las esquinas. "Obviamente hay gente honesta en ese grupo. Pero otros andan merodeando durante días y lo que en realidad hacen es espiarnos para conocer nuestras rutinas", sospechan.

Casas y comercios

Luis Giachino es concejal y viene siguiendo el tema desde hace tiempo. Destaca que solo en la Sexta hubo seis marchas en 2019 y otra más la semana pasada. ¿El reclamo? Tranquilidad para estar en casa y andar por la calle. A pesar de que se lograron avances, la situación continúa siendo crítica.

"Junto al concejal Osvaldo Quiroga (PJ), hemos llevado el reclamo al intendente de Capital y también al Ministerio de Seguridad", resalta el entrevistado, que es integrante de Protectora. Y los vecinos -"autoconvocados", aclara Giachino- intentan ponerse las pilas, pero se sienten solos.

—Los vecinos sabían, por ejemplo, que había unos delincuentes que se desplazaban en un auto rojo. Entonces fueron ellos mismos los que investigaron, llamaron a la Policía y señalaron al coche: hoy esos ladrones están presos— destaca el concejal.

"Las comisarías no dan más"

En la Quinta están más o menos igual. Esta semana MDZ difundió el caso de un asalto que se concretó en menos de 5 minutos sobre un comercio en la esquina de Coronel Rodríguez y Martín Zapata. Los cacos escaparon en un auto de vidrios polarizados tras amenazar al encargado con un arma de fuego, con total libertad de movimiento y aprovechando el uso generalizado de tapabocas para cubrir sus rostros ante las cámaras de seguridad (video).

"Hay un problema operativo, porque sencillamente no se destinan suficientes recursos al tema de la seguridad. Hay móviles rotos o viejos, faltan efectivos en la calle, y las comisarías que hay están sobrecargadas, no dan más. Hace falta dedicar fondos reales para alcanzar un cambio palpable; y nos gustaría conseguir apoyo del oficialismo en estos temas", critica Giachino.

Hasta los locales del centro, que absorben de lleno el impacto de la pandemia, tienen que atender con cuidado: entre los clientes pueden aparecer individuos como el "Peter Pan", que aprovecha cualquier distracción para arrebatar lo que esté a la vista (video).

 

En Luján también

Ni siquiera el relativo aislamiento fue obstáculo para que Chacras de Coria y Vistalba dejaran de ser un codiciado botín. Desde hace meses se repiten los asaltos con criminales disfrazados de policías, entradas en las casas y hasta agujeros en las paredes para ingresar a los domicilios. 

Eran las 20.30. María de la Cruz, una trabajadora social que vive sobre calle Gobernador Ortiz (Vistalba) escuchó un estruendo. Dos intrusos se habían colado en su hogar rompiendo la puerta de calle a patadas. "Cuando estaban adentro, me redujeron y uno hasta se puso a revisar la heladera y a hacer comentarios sobre lo que había", relató la víctima.

Acechanzas, temores. Violencia, en definitiva. La crisis sanitaria amenaza con convertirse en una crisis sobre el rol que le corresponde al Estado en medio de un desbarajuste social, económico y administrativo que afecta a casi todos los campos. La seguridad no es ajena a esas dinámicas.

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