Las mentiras que oculta San Valentín

Las mentiras que oculta San Valentín

"Te amo en esta vida y en la próxima", decía una tarjeta que Rachel Williams (48) recibió de su esposo en el Día de los enamorados. Poco después, el hombre le pegó un escopetazo.

MDZ Policiales

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Ocurrió en Newport, Gales del Sur. Darren y Rachel eran, para muchos, una pareja normal. Excepto porque el hombre se mostraba demasiado solícito y recurría todo el tiempo a los lugares comunes del "amor romántico". Sobre todo en los días de San Valentín.

"Sé que puedo ser un poco loquito, inseguro, etcétera. Igual iría al fin del mundo por vos, daría toda mi sangre por vos", rezaba una de las tarjetas. Pero cuando pasaba el 14 de febrero, la realidad de Rachel volvía a ser una cadena de palizas e insultos.

Una de las tarjetas: "daría mi sangre por vos".

"El Día de San Valentín -recuerda la mujer- era una especie de 'feriado'. Actuábamos como si fuéramos una pareja feliz". Por debajo de la alegría, sin embargo, acechaba el odio. A veces el golpeador la invitaba a un restaurante, otras se enojaba por alguna razón misteriosa y la obligaba a permanecer todo el día encerrada en casa "como caminando sobre huevos" para que su marido no estallara de ira.

Y cuando ella leía "siempre vas a ser mi amor" en una nueva tarjeta de San Valentín, sabía que lo que algunos percibían como un idilio era en realidad una cárcel. "En el fondo, lo que me estaba diciendo es que nunca me iba a poder escapar", reconoce Rachel.

Otra "cartita" en la que el marido repetía "perdón, perdón, perdón".

El comienzo

Ambos se conocieron en 1993. Ella tenía 21 y era mamá de un nene, Josh. Tras doce meses de noviazgo, Rachel quedó embarazada y entonces nació Jack. Hasta ahí no había rastros del carácter que comenzaría a mostrar su marido. No obstante, en una ocasión, estando ella con el bebé en la panza, el hombre la agarró de la garganta. "Me levantó del suelo aferrándome del cuello y solo me soltó cuando yo ya tenía los labios azules", ilustra Rachel.

¿Cuántas parejas mienten en sus fotos?

Después se convirtió en un ciclo. Violencia y disculpas. "Perdoname, no sé qué me pasó", repetía el tipo. Al poco tiempo volvía a ser el mismo tarado de siempre, y hasta la escupía en la cara. "Luego venía la otra etapa, en la que él llegaba a casa con flores varias veces por semana".

El tiro del final

En 2011, Darren intentó estrangular a Rachel y luego se cortó las venas. Jack, su hijo de 16, llamó a la ambulancia. El hombre sobrevivió, fue detenido y luego salió bajo palabra. Traumatizada por esa rutina, su esposa decidió que iba a divorciarse.

La respuesta fue horrorosa. El 19 de agosto de 2011, el ex marido entró a la peluquería donde trabajaba Rachel, sacó una escopeta y le disparó. Eran las 14.20, el local estaba lleno. Los tiros le dieron en las piernas, y la mujer consiguió refugiarse. Por su parte, Darren salió corriendo, se internó en un parque y se ahorcó.

Seis semanas debió pasar Rachel en un hospital. Allí, como si lo que había aguantado fuera poco, descubrió que su ex marido tenía una amante y un hijo del que nunca le había dicho nada.

"Te amo en esta vida y en la próxima".

El 23 de Septiembre de aquel año, Rachel volvió a su casa. Todavía se movilizaba en silla de ruedas. Tres días más tarde, su hijo Jack desapareció. Al poco tiempo lo encontraron: se había ahorcado en un bosque, como su padre.

Actualmente Rachel Williams participa en diversas campañas del Reino Unido. Siempre que puede repite un consejo: "asegurate de que tu entorno te proteja; y cuando haga falta, llamá a la policía. Hay vida después de la violencia doméstica".

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